BCCCAP00000000000000000000506
MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 367 lencia que temblaba de tratarle de la materia y, discurriendo sobre el motivo que podía tener para mostrarse poco afecto a obra tan santa, por ser dirigida al servicio de ambas majestades, lo que pude colegir de algunos antecedentes fue el que no le pasaría el que los religiosos nos fuésemos a España para encomendar los indios que tenemos agre- gados, por los cuales le darían de 25 a 30 mil pesos: que, vendidos a como se suelen vender las encomiendas, hacen esta entidad; y no se admire Vuestra Excelencia del término vendidos: que en realidad se venden como las alhajas que en pública plaza se pregonan, que, a quien más puja, en ése se remata, y suelen salir vendidos por ciento y cin- cuenta pesos cada indio, y lo ordinario es a ciento. Esta crueldad ha 20 años la estoy experimentando en todos los gobernadores, exceptuan- do a Don Francisco Orejón, y, viendo que en ellos no hay enmienda, no he querido dilatar más estas noticias a Vuestra Excelencia, para que este abuso tenga enmienda y los indios sean bien tratados, porque, a causa de haber costado mucho, los suelen tratar con algún aprieto para resarcir el costo. El obispo y gobernador tuvieron órdenes de Su Majestad, en los cuales les mandaba me ayudasen al fomento de la misión y atendiesen al buen tratamiento de los indios, y el ayuda que he experimentado es ninguna y sólo deseo el que me dejen obrar. Lo que el gobernador ejecuta en orden al buen tratamiento de los indios de servicio perso- nal de los llanos y los marañones, es volverlos a encomendar, habien- do cédula de Su Majestad, despachada de Don Francisco Fernández de Madrigal, refrendada a 31 de mayo de 1673, en la cual manda que se ponga en libertad; y la causa de no ponerlos, es la que referiré. Habrá en esta provincia seiscientas almas que sacaron los españoles violen- tamente de los llanos, las cuales están repartidas para servir como esclavos a los españoles y mulatos. Entra un gobernador a gobernar, visita la provincia; a todos los que tienen dichos indios, se los vuelven a dejar en encomienda y por cada uno dan de regalo, que dicen, cien pesos; y, de no darlos, se los quitan, dan a otro que los ofrece. Consi- dere V. Excelencia como les darán libertad, si en dársela se pierden cincuenta mil pesos. Será del servicio de Dios que Su Majestad man- de que dichos indios se agreguen a un pueblo, a donde fuere más con- veniente, y que los Capuchinos les doctrinen y asistan. Al presente tenemos de misión en la provincia de Caracas cinco pueblos, en los cuales hay cerca de tres mil almas, más de dos mil son cristianos y
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz