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354 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA nández de Madrigal, su escribano, mandándole que lo haga así en conformidad de las cédulas despachadas y en particular por la de 28 de mayo de 1672; y que por ser esta materia tan grave en que es necesario deliberar con particular atención, para el mayor acierto del servicio de Su Majestad y cumplimiento de sus reales mandatos, y conservación y aumento de los indios naturales de esta provincia, por lo mucho que Su Majestad lo encarga y manda, con acuerdo de los señores Don Manuel Felipe de Tovar, caballero de la Orden de Santiago, y Don Domingo Fernández Galindo, Alcaldes gobernadores de esta ciudad, ha dispuesto se haga junta para conferir sobre esta materia lo que más convenga al servicio de Dios y de Su Majestad, alivio y buen tratamiento de los indios, así con personas doctas como de ciencia y experiencia en lo que a esto toca, de que dio cuenta a los Cabildos, eclesiástico y secular. Por parte del Cabildo ecle- siástico, al Señor don Marcos de Sobremonte, Deán; Licenciado Don Miguel Núñez y Guzmán, Arcediano; Licenciado don Agustín de Pal- ma, Chantre; Licenciado Don Sebastián Moreno, Tesorero; y por parte del Cabildo secular por nombramiento suyo, con su autoridad, comisión y poderes, al capitán Don Juan de Ascanio y Guerra y Cas- tellano, Don Juan de Arechaderra, Regidores; al M.R. Padre Maestro Fray Jerónimo Parrado, del Orden de Predicadores; al Muy Reverendo Padre Fray Juan de Viloria, Provincial de la Orden de San Francisco de esta provincia; al Muy Reverendo Padre Fray Pedro de Berja, de la Orden de Capuchinos, Prefecto de las misiones de esta provincia de Venezuela y Cumaná y Caracas; al Maestro Juan Fernández Ortiz, cura rector de la Santa Iglesia Catedral de esta ciudad y rector del Colegio Seminario de Santa Rosa; al Proveedor Pedro Jaspe de Montenegro, y capitán Don Diego Fernández de Araujo, Alcaldes go» bernadores que fueron de esta ciudad el año pasado de 1674. Habiéndose juntado en el palacio episcopal de esta ciudad con Su Señoría Ilustrísima y dichos señores alcaldes gobernadores, propuso Su Ilustrísima todo lo que Su Majestad tiene mandado por sus reales cédulas y el deseo que tiene de que se cumpla lo contenido en ellas, pidiendo a todas las personas referidas que, posponiendo todo humano respeto, mirasen con particular acuerdo lo que en esta razón, consi- deradas las circunstancias que ocurren en los tiempos presentes, se debía hacer; y, para que más bien pudiesen decir su sentir, mandó que el presente notario leyese todas las cédulas reales, que en esta

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