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320 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA la de Cumaná, de religiosos capuchinos, digo: que habrá doce años que, de orden del rey nuestro señor, que Dios tenga en su gloria, pasa- mos catorce religiosos al empleo de la conversión de los indios de dichas gobernaciones, y habiendo quedado seis de la provincia de Andalucía en esta de Caracas, partimos luego al río Pao y a Tucuragua, partidos a donde estaban esparcidos algunos indios, a los cuales, con nuestra industria y trabajo, juntamos en dos pueblos cuya cantidad sería para todos hasta mil y quinientos a quienes hemos procurado en este tiempo doctrinar y enseñar con el celo y religión que pide nuestra profesión, y al presente tenemos de ellos en ambos pueblos más de setecientos cristianos de los cuales confesarán ciento y de ésos comulgarán veinte por parecernos sólo idóneos; los niños bauti- zados, que en un pueblo y otro en todo este tiempo han muerto, pasa- rán de quinientos, fruto seguro del cielo, el cual hubiera sido en todos muy grande si hubiéramos tenido algún pueblo inmediato de españo- les a quienes, haciéndoles alguna conveniencia por razón del cuidado y trabajo a ayudarnos a su fomento, así con el ejemplar de lo socia- ble y político como con su valor prudencial, refrenarlos quitándoles las borracheras y otros muchos abusos, que en gran manera los retra- san y embarazan no sólo el aprovechamiento, sino es también lo que es tan propio del hombre como es ser sociable y ajustarse a lo que dicta la razón natural, pues son sus excesos muy contrarios a ella, causa muy justificada para que se refrenen junto con la enseñanza, pues de otra suerte no puede haber logro considerable en sus almas, cuya virtud conoció muy bien el rey nuestro señor y su Real Consejo de Indias cuando, en las ordenanzas que hizo el año 1607, en el capí- tulo de nuevas poblaciones, número primero, dice las palabras si- guientes: "Antes que se concedan descubrimientos, ni se permita hacer nuevas poblaciones, así en lo descubierto como en lo que se descu- briera, se dé orden cómo lo que está descubierto y pacífico y debajo de nuestra obediencia, se pueble así de españoles como de indios", dándonos a entender Su Majestad la novedad y congruencia de este modo de poblar, la cual no sólo mira a la utilidad de los españoles, mas también y más principal a la de los indios, pues el fin de Su Majestad es su reducción a nuestra santa fe, tomando por medio a dichos españoles para la enseñanza y freno de ellos, cuya necesidad nos la ha mostrado la experiencia bastantemente en este tiempo, pues, no contentándose el celo de los religiosos con la poquedad referida de

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