BCCCAP00000000000000000000506

IVIISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 315 estaban mucho mejor y los Padres de Aragón se estaban en Cumaná y los de Andalucía estaban en Caracas, y así se esperará fruto en una y otra parte. El Padre Fray Agustín de Frías, que pidió se hubiese esto, no atendió a estos inconvenientes, ni advirtió a la provincia lo que sabía muy bien y había llegado a alcanzar; fue por fines particu- lares, pues el Padre Fray Eusebio de Sevilla me dijo vivía con mucho desconsuelo porque no se guardaba el tenor de esa bula que envió con ésta, pues ha diez y siete años que es Prefecto el Padre Fray Lorenzo de Magallón. En las cartas pasadas di cuenta de todo. Ahora se ha ofrecido un caso tan urgente y preciso, como, estando mejor de mi achaque, enviarme a llamar el señor obispo de esta ciudad pidién- dome que, pues era misionero por S.M. y estaba mejor de mi achaque, entrase en el Dariel, a la conversión de aquellos indios, hasta tanto que se diese cuenta a S.M. y a V.R. para que enviasen más religiosos que me ayudasen en obra tan grande. Yo pedí licencia para comuni- car el caso con los religiosos y, habiendo hecho y parecido conveniente y forzoso, estando de parecer el gobernador de esta ciudad, se hizo propio a los indios avisándoles cómo yo estaba pronto para entrar, y vinieron luego el cacique con tres indios por mí y, estando ya todo dispuesto para hacer mi viaje, como consta de los autos que van con ésta, me lo embarazó un religioso que está aquí, que se llama Fray Pedro de Soria, de la provincia de Aragón, con unos papeles disparata- dos que dio al gobernador, que fue el principal motivo para que yo no fuese con los indios del Dariel, quedando suspensa esta materia para que Su Majestad y su Consejo lo determine por la competencia que hubo entre el señor obispo y gobernador, habiendo hecho dicho religioso con el gobernador que no me diese los autos que él ha hecho para que fuesen con éstos. Todo ha sido confusión lo que este religioso ha hecho, sin haber tenido fundamento para ello; debe ser oposición de natural por ser de otra provincia y no querer que la nues- tra se lleve la gloria. Todo lo he llevado con mucha paciencia. En todo me remito a dichos autos, a donde V.R., con su cristiano celo, lo verá y tendrá noticia cómo por mí no hay en el Consejo papel nin- guno contra él, porque a todo respondí que estaba al mayor servicio de Dios y del rey. Lo demás dejo para tiempo más oportuno, y no soy ci portador por causa de que esta embarcación va con tanto peli- gro de enemigos y tan desviada que va a un puerto de la Trinidad y de allí hay por tierra cien leguas a La Habana. Deseo ver los galeones

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz