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MISION DE L05 CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 313 dos. El celo de este santo religioso es mucho y su prudencia, poca, con que topa con todos, y éste es sentir así de religiosos como de seculares los más devotos. Ninguna cosa de las que el Reverendo Padre Comisario general ordenó, ha ejecutado. En orden al hospicio dice que tiene razones para ello, y que las hará. Así en esto como en la distribución de los religiosos y demás cosas, procede con el parecer de los de su provincia, sin darnos parte en nada. Si le pido algún religioso, me envía el que por allá no cabe o por achaques o condi- ción, y esto me lo dijo en una ocasión, que me había de enviar todos los más descontentos. Si en esta misión tenemos alguna cosa que le parezca bien, aunque sea necesaria, la remite a Cumaná, y entre otras me llevó un Sagrario que me habían dado los Padres de Castilla. No quiere que ninguno de los Padres andaluces asistan en Caracas y pone preceptos de santa obediencia para que ninguno esté, cuando los debía poner a los Padres de Aragón, y que no la viesen, pues han dado bien que hacer y que hablar con sus naturales, lo cual no han hecho los religiosos de nuestra provincia, antes todos se hacen lenguas de ellos por verlos retirados y que sólo tratan de su ministerio. El remedio de éstos y otros muchos inconvenientes que cada día experi- mentamos, de V.R., no lo quiero por vía de oposición para evitar discordias y algún escándalo, como lo hubo cuando quitó la presiden- cia al Padre Fray Rodrigo de Granada, por niñerías, y le dio obedien- cia para España, y murió el santo religioso fuera de sus hermanos, y sé que iba gustoso por dar cuenta a V.R. de las cosas del Padre Prefecto. Religiosos de Aragón ha habido que me han dicho que el Padre Comisario general no tienen jurisdicción por acá, y esto se ha esparcido entre muchos religiosos, con que todos somos nomitatim prelados. V.R. dé forma a esta materia y cierre semejantes callejuelas para que súbditos y prelados vivamos en paz. Los Padres de Cumaná tienen cinco poblaciones; en todas habrá hasta mil y doscientas almas. En esta provincia de Caracas tenemos dos con otras tantas, y, si pudiera, todo lo redujera a una, para alivio de la provincia y de los religiosos. Los indios que están por poblar son muchos distantes de las poblaciones, muchos metidos en ríos y lagunas inhabitables, acostumbrados a vivir en aquella miseria y no la quieren dejar. Era necesario para sacarlos alguna gente que les pusiese miedo. El medio que he discurrido para esto, es que se hicie- se aquí una población de españoles pobres, que hay muchos que lo
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