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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 303 capitán Pedro de Castillo, alférez mayor de ella, y Francisco de Pa- rada, procurador general, etc., certificamos al rey nuestro señor, en su Real Consejo de Indias, y a todos los demás tribunales que con- vengan, que habiéndose publicado en esta ciudad las capitulaciones que el capitán Don Tomás de Ponte, teniente de gobernador y capitán general de ella, hizo y asentó con el señor procurador y capitán ge- neral de esta provincia, Don Pedro de Porres y Toledo, para la pobla- ción, pacificación y reducción de los indios guamonteyes y otras na- ciones de los Llanos de esta jurisdicción, a cuya misión vinieron por mandado de Su Majestad los Padres Capuchinos, el dicho capitán Don Tomás de Ponte, en compañía de los dichos Padres y de otras personas, entró en los dichos Llanos al puesto y sitio de Choro en donde había empezado a reducir los dichos indios el capitán Juan de Salas, difunto, y a instancia de los que allí halló y de los dichos Padres, por diferentes causas y razones que le representaron y que reconoció el dicho capitán y que son notorias de esta ciudad y gobernación, sacó los dichos indios del dicho puesto y los mudó a otro que ellos señalaron y escogieron, de mejor temple, así para la salud como para su aumento y conservación, que el sitio de Choro, y en él pobló un pueblo del título San Antonio, asistiendo a todo el Padre Fray Ro- drigo de Granada, presidente que fue de los dichos capuchinos, y las piezas que allí se redujeron, según es público y notorio, fueron qui- nientas y cuarenta y una, entre chicas y grandes, fabricando iglesias y celdas para los dichos Padres Capuchinos, los dichos indios sus casas en que hoy viven, haciendo allí sementeras y labores para su sustento. Y asimismo nos consta, y es público y notorio en esta ciu- dad, que el dicho capitán Don Tomás de Ponte pobló otro pueblo en el sitio de Nuestra Señora de la Concepción de Araure, distante del otro tres leguas, poco más o menos, por estar allí agregadas se- tenta y tres piezas de indios, chicas y grandes, de nación cherrechenes, que se habían separado de los dichos indios guamonteyes, por ser sus enemigos, y que, continuando la dicha población, a ruego de los dichos indios, sacó y libertó de entre los dichos guamonteyes veinte y dos piezas varones y hembras, chicas y grandes, de la dicha nación cherrcchenes, que decían las tenían por sus esclavas, cautivadas en las guerras que se habían dado en los dichos Llanos, y, por ser pa- rientas de alguna de las setenta y tres piezas, las agregó al dicho pueblo, y, con acuerdo del dicho Padre presidente Fray Rodrigo de

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