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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 301 de Félix, indio, de nación coyón, dio a entender a los dichos indios su venida e hizo diferentes razonamientos en orden a su población, conversión y reducción a la ley evangélica y obediencia que deben dar al rey nuestro señor, que parece satisfacieron los dichos indios con todo rendimiento, y pidieron al dicho capitán poblador les hiciese restituir diferentes piezas de indios guan-ionteyes que estaban poblados en Choro, diciendo eran sus esclavos, dando a las mujeres a los indios solteros para que, usando de ellas, les hiciesen sus conucos, y que también le pedían y rogaban enviase a buscar a sus hijos, hermanos y parientes y a otros sujetos de los dichos caciques que estaban en el río Pao, Cojedes y Sarare, en diferentes partes de estos llanos, donde se retiraban por no estar en compañía de los dichos guamonteyes, porque les habían rogado los enviasen a buscar cuando hubiera capi- tán; y en señal de paz los dichos caciques ciñeron al dicho capitán poblador un paño blanco por los pechos, que es el modo que tienen en dar la paz, y el dicho capitán les correspondió vistiendo a los dichos caciques y a otros indios por estar desnudos, dándoles calzones y almillas de sarga colorada y otros géneros, y a ellos y a todos los demás indios en general, tazizes, cuchillos, arpones y anzuelos, y, para sus mujeres, otras cosas y bastimentos, asegurándoles que, siendo cierto lo que decían de las esclavas que tenían los guamonteyes, se las pediría y traería a dicho sitio, y que, en siendo tiempo, enviaría a los llanos yendo un Padre Capuchino y con él algunos hombres pa- ra su guardia porque no le perdiesen el respeto, a que respondieron los dichos indios que les parecía muy bien fuese el dicho religioso y con él hasta quince o veinte hombres, porque había por allí cerca mu- chos indios con quien ellos guerreaban y no saliesen al camino a saltear y quitar los que así viniesen; que el dicho cacique Adarvache, con otro indio su sujeto, se ofrecía a ir por guía, y asimismo parece que todos los dichos indios pidieron al dicho capitán poblador los poblase en el puesto que tenía elegido; estaba distante de aquel sitio un cuarto de legua, poco más o menos, por ser muy a propósito así para su población como para sus labores y sementeras y con el agua y leña necesaria. Todo lo cual parece vio, reconoció el dicho capitán poblador a otro día veinte y cinco del dicho mes y año y señaló si- tio de iglesia, plaza y casas reales, calles y lo demás concerniente a dicha población, disponiendo planta para ello y eligiendo por título del dicho pueblo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción,

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