BCCCAP00000000000000000000506

MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 287 Majestad, que Dios guarde, manda en su real cédula, caminamos poco más de veinte días por aquellos grandes y extendidos llanos hasta llegar a Acarigua, término de Barquisimeto o Nueva Segovia, y en una sabana llamada Choro, hallamos a un capitán vecino de la Nueva Segovia, lamado Juan de Salas, que tenía como quinientas almas, agregadas a una capaz iglesia, cuyo capellán o doctrinero era un sol- dado, por no haber hallado el dicho capitán un sacerdote en tanto tiempo, que quisiese estar con estos naturales, aunque les ofrecía más que mediano estipendio para poder pasar; el gozo que tuvieron los indios con nuestra llegada y el tal capitán, no es para escrito; sólo digo que en breve pasarán de más de mil almas, las que tendrá aque- lla población, y según he visto el celo que tiene de agregarlas y para la enseñanza y para que sean no encomendados sino de Su Majestad, hará sin duda otras poblaciones como tenga orden de Su Majestad el dicho capitán Juan de Salas, el cual me ha dicho: "Si yo entendiese por los indios que busco y agrego, hubiesen de ser encomendados en algún tiempo, no los poblaría de ninguna suerte, porque, si salen con- migo a poblarse, es de paz, y yo les tengo afirmado que serán de Su Majestad". Lo mucho que gasta de su hacienda con ellos y los aga- sajos con que los trata, no dudo tendrá esta misión fuen efecto, má- xime si vive algunos años este capitán. Quedaron allí cuatro de mis compañeros, y porque tengo entendido que la venida de los Capu- chinos a estas provincias no sólo ha sido para tratar de la conversión de los indios sino también de los españoles, quiero referir a vuestra merced parte de lo mucho que la divina Majestad ha obrado en estas provincias mediante la predicación que los seis primeros Capuchinos han hecho en las ciudades. El Padre Fray José de Carabantes, con su compañero el Padre Fray Francisco de Tauste, han predicado en las más ciudades de esta provincia de Caracas, con tanto fruto de los españoles cual jamás se vio en estas provincias; el Padre Fray Agustín de Frías, en la de Cumaná, Barcelona y la Margarita; el Padre Fray Lorenzo de Belmonte y yo, por otras partes; con tanto fruto por la nueva doctrina, que pasan de diez mil confesiones generales las que se han hecho en menos de un año; la reformación de las vidas es grande; en suma, sólo yo, con ser inferior a mis compañeros, con solo el viaje de los llanos en cortijos, encomiendas, hatos y vaquerías, en las cuales viven blancos, tengo hechas pasadas de trescientas confe- siones generales, sin otras muchísimas ordinarias. La mano poderosa

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz