BCCCAP00000000000000000000506
MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 277 pruebas notorias y confirmación muy lastimosa de los agravios que les hacían los tiranos soldados que les iban a cautivar, cuyos nombres no se expresan aquí por la fealdad de sus delitos. Y, visto por Nos que el capitán Juan de Salas capituló con el señor don Andrés de Vera y Moscoso, siendo gobernador de esta provincia, que reduciría a pueblos y policía los dichos guamonteyes; y con efecto fue y fundó un pueblo, y con nuestra licencia se hizo una iglesia y mandamos al Padre Fernando García, clérigo presbítero. cura doctrinero del pueblo de Acarigua, que es el más cercano al que fundó el dicho capitán Juan de Salas, que los visitase y acariciase a los indios que allí se habían recogido, y dijese dos misas, una en cada iglesia, en los días de fiesta, hasta que se proveyese de sacerdote que les asistiese, de que dimos particular cuenta a SM., que Dios guarde muchos años, que con el santo celo de la salvación de las almas de sus vasallos y más de estos desamparados indios, envió ocho religiosos capuchinos sa- cerdotes y legos para la conversión de dichos indios debajo de los alimentos, desvelo y ciudado del señor don Pedro de Porres y Toledo, caballero del hábito de Santiago, gentil hombre de la boca de S.M. > Vizconde de Voozo, señor de las Villas de Villanueva de la Torre y sargento mayor de esta provincia de Venezuela, que hasta ahora los ha tenido a su cargo y trata de su despacho a dicho conversión, y acudiendo de nuestra parte a la obligación que, en vacante de Obispo, nos hallamos, habiendo recibido a dichos religiosos como varones apostólicos, dignos de toda veneración, y habiendo dado a los sacer- dotes poder y facultad para predicar el santo Evangelio y administrar el sacramento de la penitencia a todo estado de fieles varones y ben- dición de Dios nuestro Señor, vayan a la dicha conversión y en el pueblo referido y en los demás que se poblaren de guamonteyes y donde quiera que estuviesen, y a los demás gentiles de los dichos llanos, donde quiera que los hallaren, los catequicen, enseñen y ad- ministren los sacramentos necesarios a su salvación, y lo mismo ha- gan a los españoles que se hallaren en los dichos pueblos y llanos, negros y mulatos, cautivos y libres, y confiamos en la misericordia de Dios nuestro Señor y de la santa y loable vida de dichos religiosos, de que tantas experiencias nos dejan, que su doctrina y buen ejemplo han de despertar para la gloria aquellas almas dormidas en su genti- lidad, y que asimismo los defenderán de los que los fueren a cautivar- los, de que resultará gran servicio a Dios nuestro Señor y a S.M. y al dicho señor gobernador y capitán general, don Pedro de Porres
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz