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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 271 tos, pasen a aquella provincia de Caracas dos o tres religiosos, dando licencia para que vayan más de los asignados. También se trajo a mi Consejo de Indias una carta que Fray Agustín de Frías, religioso ca- puchino, que se hallaba en Cumaná y es uno de los que con orden mía fueron a aquella provincia, escribió al marqués de Aytona, dán- dole noticias de lo obrado para que me suplicase se envíen más Ca- puchinos a ella, y que solicite que también se les envíen algunos cor- dellates o bayetas coloradas para hacer calzones a los indios principales y algunas Sumas o Compendios del Padre Remigio y Enríquez. Y habiéndose visto en mi Consejo Real de las Indias y consultándoseme, deseando extender en aquellos reinos tan remotos nuestra santa fe católica, y reconociendo la precisa necesidad que hay de obreros es- pirituales y el gran gentío que está sin la ley del Evangelio, por no haber quien se la comunique; por que en materia tan importante con- viene ganar las horas posibles, he tenido por bien encargaros y man- daros, corno por la presente lo hago, que procuréis encaminar a la provincia de Caracas, en la armada que se está aprestando, hasta seis religiosos que sean Capuchinos o Frailes Recoletos, de unos o de otros, los primeros y más pronto que se pudieren disponer, pues, es- tando el tiempo tan adelante, respecto del despacho y salida de los galeones, no puede haber lugar de elegir; y ordenaréis a los religiosos que enviareis que se apliquen precisamente a entrar predicando y en- señando nuestra santa fe católica por las mismas partes que se señalan en la carta referida del Deán y Cabildo de Caracas, y que los que fue- ren, ora sean Capuchinos o Recoletos, vayan a buscar sus compañeros, pues allá hay una familia y otra, y de los religiosos Franciscos de la Observancia hay una provincia entera, de quienes son cabeza los de Santa Cruz de Caracas. Y para la mejor distribución de los religiosos y aprovechamiento espiritual de los naturales, escribo al gobernador de Venezuela y al obispo y Cabildo eclesiástico de la misma provincia, por cédula de fecha de ésta, advirtiéndoles que han de estar los unos y los otros religiosos debajo de la observancia de sus Prelados. Y de cualesquiera efectos de los que estáis beneficiados para el despacho de la dicha armada, gastaréis, de lo más pronto que hubiere, hasta cuatrocientos o quinientos ducados de vellón en cordellates, bayetas y librillos de los géneros que el dicho Fray Agustín refiere en su carta, y daréis la orden que convenga y sea necesaria para el avia- miento y pasaje de dichos seis religiosos, de suerte que vayan bien acomodados y proveídos para el viaje y en la forma que se ha hecho

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