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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 269 ritual de los naturales, se despacharán cédulas al obispo de Venezuela, al gobernador y al Cabildo eclesiástico, advirtiéndoles que han de estar los unos y los otros religiosos debajo de la obediencia de sus prela- dos. Y, en cuanto a las cosas que Fray Agustín de Frías pide al mar- qués de Aytona procure que remita el Cardenal de Toledo para abri- gar y atraer con más facilidad a los indios, es de parecer el Consejo que se excuse la menor diligencia con ci Cardenal y que se encargue al conde de Villaumbrosa que, de cualesquier efectos de los que está beneficiando para el despacho de esta armada, pueda gastar de lo más pronto hasta 400 ó 500 ducados de vellón en cordeilates, bayetas y librillos de los que refiere la carta del religioso, encargándole tam- bién el aviamiento de dichos seis religiosos y advirtiéndole que en la brevedad consiste el hacer un servicio tan grande a Dios y a Vues- tra Majestad. Estando el Consejo en el dictamen que se refiere en el voto que queda dicho, advirtió el licenciado Don Juan Antonio Hurtado de Mendoza que el conformarse con el suyo era menos en que pasen Capuchinos a la provincia de Caracas, por haber allí conventos de la Observancia, como queda dicho, por no incidir en los inconvenientes que se presentaron a V . M. en consulta de 11 de diciembre del año pasado de 1656, en que, con diferencia de votos, propuso a V.M. si convenía o no que pasasen Capuchinos a la Nueva Barcelona a la conversión de los indios cumanagotos, aunque V.M. se sirvió de resolver que pasasen seis, como se refiere en la dicha consulta que original se pone también con éstas en las reales manos de V. M.; y Don Juan Antonio, reproduciendo agora las razones de aquella con- sulta, en esta parte de la exclusiva, es de parecer que los religiosos que se hubieren de enviar, sean de la Observancia Recoletos. Con cuyo discurso tomó el Consejo motivo para hacer de nuevo ponderación de que el gran fruto de este religioso capuchino, Fray José de Carabantes, ha hecho, no sólo en la conversión de los indios sino también en los ánimos y costumbres de los católicos habitadores en aquellas provincias. Causa que obliga al Consejo a entender que será muy a propósito el enviar a ellas más religiosos capuchinos, sien- do los más convenientes por su pobreza, por la edificación y ejemplo con que proceden y en particular por el despego que han mostrado a la adquisición de los bienes temporales, medio único para atraer así los ánimos de los indios, y, aunque el Consejo, en algunas ocasiones, ha tenido por conveniente que no pasen Capuchinos misioneros a

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