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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 267 indios que se llaman guamonteyes, gente humilde y que nunca han dado guerra ni impedido a los pastos, caminos y aguas a los españoles, y que si alguna vez se han desconcertado, han sido provocados a los muchos agravios que se les hacen, y que estos indios están expuestos en sus tierras a que cualquiera español que no tiene de qué vestirse o qué jugar, finge que dieron alguna ocasión y saca una comisión, y, juntando dos docenas de hombres perdidos, entran en sus tierras y los encierran como ovejas, y sacan 200 6 300 familias y quitan el marido a la mujer, y el hijo a la madre, y, repartiéndolos entre sí, vienen a las estancias y pueblos de españoles y los venden a tan bajos precios, que tal vez den más por un perro que por un indio; y que un vecino de la Nueva Segovia hizo asiento con el gobernador de que a su costa entraría en estos Llanos a reducir y poblar estos guamonte- yes, y que ya tiene un pueblo de ellos, y que cada día van saliendo, pero con harta necesidad de pasto espiritual; que, como no se enco- miendan, no hay de qué pagar salario al doctrinero, aunque han preve- nido que el doctrinero más cercano acuda a aquel pueblo, a su enseñanza y doctrina. Y concluye la carta con que el único remedio para la salvación de las almas es que V. M. mande que, de los Padres Capuchinos que han ido a los cumanagotos, pasen a aquella provincia de Caracas dos o tres religiosos, dando licencia para que vayan más de los asignados. La otra carta del Cabildo y la del cura son escritas al dicho Fray Agustín de Frías, en aprobación de la virtud, religión y ejemplo del dicho Fray José de Carabantes, y la que escribe Fr. Agustín de Frías al marqués de Aytona es dándole noticia de lo que ha obrado en aquella misión, pidiéndole solicite se envíen más Capuchinos a ella, y que el Cardenal de Toledo les envíe algunos cordellates o bayetas coloradas para hacer calzones a los indios principales, que, como son bárbaros, lo primero ha de ser ganarles el afecto con estas niñerías, y que asimismo les envíe algunas sumas o compendios del Padre Remigio y Henríquez, como todo más particularmente podrá V. M. mandarlo ver por las cuatro cartas que originales se ponen con ésta en las reales manos de V. M. Y, habiéndose visto todo en el Consejo, es de parecer que, en cuanto al punto de castigar los excesos que los españoles cometen contra los indios, siendo cierto lo que refiere la carta del Deán y Ca- bildo, como se cree, se dé comisión a don Andrés Caballero, Oidor de Santo Domingo, que tiene otras comisiones para Caracas, junta-

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