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MI5ION DE L05 CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 257 la población, incluso la iglesia." Por eso era en 1820 triste realidad lo que decía el P. José Francisco de Caracas: que todos los pueblos de los misioneros capuchinos estaban para entonces ocupados por los "patriotas" o destruidos. Por lo tanto la actividad de los religiosos resultaba allí ineficaz, y aquella misión podía darse por totalmente terminada. Sólo añadimos unas líneas sobre el hospicio que los Capuchinos tuvieron en Caracas. Destruido por el terremoto del 26 de marzo de 1812, los "patriotas" que entonces dominaban en Caracas, hicieron en sus terrenos habitaciones provisionales. El P. Caracas que allí residía, pudo reservarse una porción donde levantó una pequeña habitación vivienda y más tarde una iglesia de no grandes proporciones. Allí conti- nuó él atendiendo al culto y ejerciendo el apostolado hasta su falleci- miento el 18 de junio de 1827. En ese mismo terreno donde se edifi- có por segunda vez la iglesia del hospicio de Capuchinos, dedicada a San Juan Bautista, se levantó años después la iglesia parroquial, más amplia y esbelta, que llevaría a su vez el mismo titular. 8.—Y así tan tristemente finalizó esta misión iniciada en 1658 En los Llanos de Caracas primero, y, muy al final, también en terrenos de la provincia de Barinas trabajaron con celo cerca de 200 Capuchinos de la provincia religiosa de Andalucía la mayor parte de los cuales allí exhalaron también su postrer suspiro. Misión que conceptuamos quizás la más gloriosa y de más positivos resultados de cuantas los Capuchinos españoes tuvieron en el actual territorio de Venezuela, por cuanto pasan de cien los pueblos que allí fundaron. Bastantes de ellos no han subsistido por motivos muy ajenos a los religiosos; la mayor parte han ido progresando hasta convertirse varios en populosas ciudades, mien- tras que otros sólo han logrado la categoría de villas o quizás ni siquiera. De todos modos unos y otros tienen que reconocer su origen debido al esfuerzo y sudores de aquellos misioneros, y proclamar la gloria de quienes supieron darlo todo para que sus habitantes lograran una exis- tencia mejor. 38. Carta del P. Joaquín M' de Málaga al arzobispo, San Fernando de Apure, 2 febrero 1818 (¡bid.). 39. C. DE CARROCERA, La Orden Franciscana en Venezuela, o. c., 13-14; Venezuela Misionera, II (1940), 437-39. Hay asimismo muchos e intere- santes documentos relativos a este Padre en el Archivo Provincial de los Capuchinos de Andalucía (Sevilla), así como en el Archivo Arquidiocesano de Caracas, Capuchinos.

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