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MI5ION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 255 bien en enero del mismo año, en Caracas, el P. Fernando de Coronil. El Prefecto P. José Ma. de Málaga emprendió viaje a España en noviem- bre de 1818, y no quedaron allí sino los PP. Serafín de Sevilla, Juan de Alhama, José de Alanis, José de Cazalla, Benito de Villaviciosa, José Francisco de Caracas y Joaquín de Málaga, que continuaron traba- jando pero aisladamente, como curas de almas, donde el Vicario general disponía que el superior regular no tenía sobre ellos sino la vigilancia de su conducta religiosa; en lo demás estaban sujetos al Vicario general y gobernador del arzobispado, que les había dado aquellos curatos para que pudiesen defenderse económicamente De modo que prácticamente la misión como tal dejó de existir aun antes de 1820. Después de tal fecha ni siquiera tenemos noticias del paradero de los mencionados religiosos que aún atendían los pue- blos que en algún tiempo fueron objeto de sus muchos trabajos y desvelos.' En cuanto a los pueblos que en 1810 tenían los misioneros capu- chinos, los hemos indicado antes. El 27 de octubre se dirigía el Prefec- to P. Salvador de Cazalla al arzobispo para que se hiciese cargo de los y 1966, 247-8; AGI, Caracas, 921; Archivo Arquidiocesano de Caracas, Capuchinos). En todas esas fuentes citadas se encuentran valiosos docu- mentos sobre su vida y actividades. 33. Carta del P. Caracas al P. Provincial, y. nota 31. 34. Anotamos algunos datos sobre estos misioneros que aún continuaban allí en 1820. El primero, P. Serafín de Sevilla, desde 1810 atendió a varios pueblos entre ellos San Juan de Payara, Atamaica y otros; en 1824 se encontraba en Payara de nuevo, luego pasó a Curazao y más tarde a Puerto Rico, donde se encontraba en 1831. El P. Juan de Alhama, fundador del pueblo Sabaneta de Jujure, a finales del siglo XVIII, y allí debió continuar hasta 1813 en que cayó en poder de los insurgentes o "patriotas". Después de no pocas aventuras, en 1816 se encontraba de nuevo en Sabaneta; en 1817 se le concedían licencias ministeriales y luego se pierde su memoria. El P. José de Alanis permaneció en su puesto, al parecer el pueblo de San José o Santa Lucía de Apure, hasta 1813 en que emigró a Gua- yana; regresó de nuevo a fines de 1814 o primeros del año siguiente, y en ese pueblo por él fundado continuó posteriormente; en 1817 se le nombró capellán del ejército realista de Oriente; finalmente, el 6 de diciem- bre de 1819 se le renovaban las licencias ministeriales por seis años. El P. José de Cazalla estuvo desde 1810 en la nueva fundación de Santo Tomás de Guadarrama; luego emigró a Guayana y a su regreso estuvo en Guayabal, Setenta, San Francisco Javier de Agua de Culebras y por fin

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