BCCCAP00000000000000000000506
MI5ION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 245 Todos ellos dan un porcentaje de 15. 646, entre indios y españoles, a cuyo cuidado espiritual atendían los misioneros, sin contar los indios de dos nuevas fundaciones realizadas en estos años, Guadarrama y Guadalito, de las que no tenemos datos estadísticos. Ni tampoco van incluidos los habitantes de otros varios pueblos que, aunque entregados al obispo, todavía continuaron asistidos por los Capuchinos hasta la entrega efectiva al cura encargado. 2 . —Corno ya anotamos, se advierte en estos diez primeros años de siglo mucha inestabilidad en 105 pueblos y notable variación en el número de los habitantes, como asimismo, a juzgar por los resultados, se observa en los misioneros cierta falta de actividad, debida segura- mente a que el personal iba enfermando, se inutilizaba por la avanzada edad, mientras otros sucumbían. Por eso el Prefecto P. Salvador de Cazalla confesaba en 1805 que las reducciones iban retrasadas, lo que se debía principalmente a la falta de misioneros, y es que los superiores anteriores habían juzgado que tales reducciones podrían continuarse con los religiosos que fuesen quedando libres de los pueblos entregados al obispo, al menos en teoría. Por tal motivo no se habían preocupado de que fuesen otros de España, de tal modo que hacía once años en que no había llegado ni uno solo.' Anteriormente dábamos la estadística de ellos después de haber arribado la última expedición en 1795; se contaban aún en enero de 1797 nada menos que 32, mientras que en julio de 1798 se habían reducido, cosa extraña por cierto, a 24. De éstos fueron también fallan- do algunos, de tal modo que en 1810 su número era de solos 18, los que más o menos trabajaron lo mejor posible por atender en sus minis- terios los pueblos que les estuvieron encomendados esos diez primeros años de siglo. Respecto a su conducta, el Prefecto P. José de Canillas testificaba en 1801, escribiendo al obispo, que cuantos religiosos habían sido acusa- dos, se comportaban bien, como él mismo pudo comprobar en la visita que recientemente había hecho a los misioneros y a todos los pueblos de misión.4 Pero las acusaciones continuaron y procedían de la animo- sidad de algunos terratenientes que, llevados de su codicia, de sus inte- 3. Carta del Prefecto P. Salvador de Cazalla, San Juan de Payara, 21 diciem- bre 1805 (Arch. Arq., Capuchinos). 4. Carta del P. José de Canillas al obispo, San Fernando de Apure, 14 noviem- bre 1801 (Arch. Arq., Parroquias, "San Fernando de Apure").
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz