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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 241 Buenaventura de Benaocaz, Jerónimo José de Lucena, Fernando de Sevilla, Gabriel de La Higuera, Félix de Granada, Francisco José de Caracas, Angel de la Rioja, Manuel de Granada, José Ma. de Málaga, Antonio de Alcalá, Lorenzo de Málaga, José de Alanis, Tomás de Casa- bermeja, Serafín de Sevilla, Joaquín de Málaga, Blas de Sevilla, Fernan- do de Coronil, Pedro de Granada, Francisco de Andújar, Manuel de la Campana, Salvador de Cazalla, Gabriel de Castro, Angel de Salduero, Cristóbal de Sevilla, Juan de Alhama, José de Cazalla, Benito de Villa- viciosa y José de Sorbilán,36 Y a esos 31 hay que agregar el P. Justo de Granada que no figura en la lista y que, aunque tenía permiso para regresar a España en 1795, aún seguía en los Llanos en 1812. Cada uno de ellos continuó trabajando en el ministerio apostólico que le fue señalado, teniendo casi todos una población determinada y ocupándose otros de ir reduciendo a pueblo las congregaciones de indios que no pudieron serio antes por la falta de misioneros. Estos iban gastando su vida, enfermaban y era preciso atenderlos. Pero el hospi- cio de Caracas estaba muy distante de la misión, los caminos eran malos y los viajes se hacían difíciles. Por eso mismo el Prefecto P. José Ma. de Málaga pedía en 1798 al rey y Consejo de Indias se erigiese otro hospicio más próximo a los pueblos de misión, el que podría estable- cerse muy bien en la villa de San Fernando de Apure. Y, yendo más adelante, pretendía que el enunciado hospicio sirviese al propio tiempo de hospital, donde los indios enfermos fuesen atendidos y curados y en el que estuviesen alojados todo el tiempo que perdurasen sus dolencias o enfermedades Dijimos anteriormente que en enero de 1797 había en los Llanos 32 misioneros. Sin embargo, es cosa que no deja de llamar la atención que, solo año y medio después, en julio de 1798, diga el Prefecto P. José Ma, de Málaga que el número de religiosos capuchinos en aquella misión era de solos 24. Por otra parte no disponemos de datos sufi- cientes para concretar las bajas habidas a causa de muerte o regreso a España, fuese por enfermedad o por haber cumplido los diez años de servicio en los Llanos. Damos, según hicimos en capítulos anteriores, esas bajas ocurridas entre los años 1790 y 1800. En primer término hay que señalar el fallecimiento del P. José Luis de Sevilla, en 1790, sin poder fijar el lugar concreto donde ocurrió; 36. Acta del Capítulo celebrado el 20 de enero de 1797 (Arch. Arq., Capuchinos). 37. Cfr. informe del Consejo de Indias, 11 mayo 1800, ya citado.

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