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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 227 neros de los Llanos, entre ellos, el de poder nombrar tenientes de justi- cia en las villas por ellos fundadas. Así, no obstante haber pasado algún tiempo sin usar de tal privilegio, en 1783 el Prefecto P. Tomás Bes - nardo de Castro lo reclamó ante el gobernador de Venezuela, y, al no hacerle éste caso, acudió a la Audiencia de Santo Domingo, la que reco- noció ese derecho y mandó al gobernador retirar los tenientes por él nombrados. Una cédula posterior ordenaba reponer dichos tenientes pero al mismo tiempo reconocía el derecho de los misioneros y en adelante debían éstos proponer los tenientes que serían aprobados por el gobernador."' Para completar la lista de los que allí trabajaron, forzoso es dar también los nombres de los que en esos años, 1774 a 1790, sucum- bieron víctimas de las enfermedades o al peso de los años. Por desgra- cia no podemos consignar muchos datos concretos ni respecto de su muerte ni tampoco del lugar donde ocurrió. Así tenemos en primer lugar al P. Pedro José de Villanueva, ex-Prefecto, en San Miguel de la boca del Tinaco por los años 1774-1777; en ese mismo espacio de tiempo, el P. Miguel de Ubrique, en Caracas; antes de 1777, el P. Diego de Ubrique, en Barquisimeto; el P. Andrés de Sevilla, en Boba- re, el 10 de junio de 1777, y este año también el P. Gregorio de Benao- caz, ex-Prefecto, en la villa de San Jaime; el P. Gabriel de Benaocaz, en septiembre de 1783, en Cojedes, y el mismo año el P. .Anselmo Isidro de Ardales, en Camaguán; en 1784, el P. Juan Bautista de Mála- ga en Aguablanca, el P. Andrés de Grazalema, ex-Prefecto, en la Divina Pastora de Guanare Viejo o Morrones, y el P. Antonio Francisco de Santander, en Iguana; el P. Pedro de Campillos, en 1787, y los PP. Antonio de Castro y Casimiro de Benaocaz, en 1789. Por último apuntamos también los que regresaron a España: P. Alonso de Marchena, hacia 1775; entre 1774 y 1777, los PP. Fidel de Granada, Pedro de Sedella; P. Pedro de Ubrique, ex-Prefecto, antes de 1777; los PP. Andrés de Antequera y Fidel de Cortes, después de 1777, y, por fin, el P. Jerónimo de Gibraltar, ex-Prefecto, hacia 1780. de Caracas y logrando se diese la orden en contrario (Carta del P. Soto al gobernador, 14 noviembre 1789, y orden del gobernador, Caracas, 19 enero 1792 Archivo Gen. de la Nación, Misiones, VII, ff. 52-7). 66. Carta del P. Tomás Bernardo de Castro, Caracas, 27 diciembre 1783, y determinación de la Audiencia de Santo Domingo, Santo Domingo, 12 febre- ro 1784 (BN. de Madrid, ms. 19122/3, documentos 11 y 13); cédula dada en San Ildefonso, 10 agosto 1787 (Arch. Arq. Cédulas reales, XI, ff. 21-25).
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