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226 PUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA seguir prestando sus servicios a la misión. De modo que prácticamen- te sólo quedaban doce hábiles para atender a los ministerios que aqué- lla exigía.62 En virtud de eso era más que urgente el envío de más religiosos, lo que venían pidiendo los PP. Prefectos con machacona insistencia, sobre todo desde 1777. El rey concedió al fin una expedición de 24 en 1785, pero la realidad fue que solamente llegaron a la misión trece al siguiente año, embarcados en Cádiz en fechas distintas y arribando a Caracas, el 26 de marzo, los PP. Fidel de Granada, Miguel de Berbegal y Angel de La Rioja, mientras que el 30 de junio lo hacían los PP. Manuel de Granada, Juan Evangelista de Málaga, José María de Mála- ga, José de Canillas de Albaida, Antonio de Alcalá y Justo de Grana- da, y, por fin, el 12 de agosto, los PP. Mariano de Pamplona, Cristó- bal de Grazalema y José de Alanis.63 No obstante ese refuerzo, en 1788, después de los fallecidos y regresados, quedaban sólo útiles 21 religiosos y aun varios de estos con salud quebrantada, corriendo por su cuenta 25 pueblos de indios y dos villas de españoles, con una población de 7.418 de aquéllos y 10.704 de éstos. Aparte de eso debían atender también espiritualmente a los españoles que había en 80 hatos existentes en los terrenos medianeros entre el Meta y Apure.64 Todos ellos se dedicaron con celo fervoroso a sus ministerios apos- tólicos y pastorales, sin perder de vista los intereses materiales tanto de los indios como de los españoles que corrían a su cargo. Lo hemos visto ya al hablar de las villas de San Jaime y San Fernando de Apure. 65 Además, defendieron con interés los privilegios concedidos a los misio- 62. Estos datos están entresacados de los respectivos informes sobre el estado de la misión, enviados por los Prefectos los años 1774, 1777 y 1781, de que ya se ha hecho mención. 63. AGI, Sección 7, Secretaría de Arribadas, Comisaría de Cádiz, 537; Lista de los religiosos capuchinos que han ido y asistido en las misiones de Cara- cas (1658-1795), en RIONEGRO, Misiones de los PP. Capuchinos. Docu- mentos, Pontevedra 1929, 304). 64. Informe sobre el estado de la misión de 1788, ya citado. 65. Un testimonio más lo encontramos en lo sucedido en 1789 en los pueblos misionales de Nuestra Señora del Rosario de Altamira y Nuestra Señora de Altagracia de Iguana. El teniente de San Fernando de Cachicamo, una vez que esta villa fue entregada al obispo, pretendió tener orden del gobernador para demoler dichos pueblos, a lo que se opuso resueltamente el P. Procurador de las misiones José de Soto, acudiendo a la Audiencia

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