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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 215 no se consiguieron los progresos y éxitos que eran de esperar. Obede- ció todo a bastantes dificultades que surgieron especialmente en aque- lla región medianera del Meta y del Apure, convertida en los últimos años en centro primario de evangelización. Y tales dificultades prove- nían ante todo de la inconstancia de los indios y de su innata tendencia a vivir libremente. Aparte de eso los religiosos que allí trabajaban "son molestados y padecen gravísimas extorsiones no sólo de los indios sino también de otros individuos, faltándoles al respeto y ame- nazándoles con quitarles la vida. Con este motivo están amedrentados y no tienen seguridad de su persona, ni pueden concurrir con aquel fervor que necesitan, y se hallan tentados a abandonar su puesto. No hay en aquellas regiones quien administre justicia y están debili- tados de escolta y cabos que sujeten a los malhechores, provocadores, ebrios y gentes sin temor de Dios".` Prueba de la influencia ejercida por tales gentes en los indios fue lo sucedido en Cunaviche donde por tres veces quisieron quitar la vida al P. Fidel de Cortes a instigación de algunos zambos que traían a los indios inquietos y revueltos.` A eso se juntaban las dificultades surgidas al tratar de demarcar los terrenos correspondientes a los pueblos que se iban fundando, en lo que los delegados procedían arbitrariamente lo mismo que las ven- tas de otros terrenos realengos en perjuicio de los indios y de los propios misioneros. Eso dio motivo a no pocas protestas de los re- ligiosos, sobre todo del P. Jerónimo de Gibraltar, las que fueron dirigidas al rey, al Consejo de Indias y al ministro José de Gálvez.` A pesar del parecer contrario del Intendente D. José de Abalos` se 26. Carta del Procurador de las misiones P. José de Soto al gobernador, Cara- cas, 5 junio 1773 (BN. de Madrid, ms. 3648, ff. 107-108; LODARES, 1, 286). Por eso pedía que el teniente de justicia de la villa de San Jaime ejerciese allí su autoridad y nombrase otros delegados. 27. De tal modo que al hacer allí la visita el P. Gregorio de Benaocaz, pidió al teniente de justicia de San Jaime enviase soldados a prender dichos zambos (Carta del mismo al gobernador, San Jaime, 2 septiembre 1777) (BN. de Madrid, ms. 3648, f. 187). 28. Estas protestas fueron dirigidas por el P. Jerónimo de Gibraltar desde Cádiz, 18 abril 1777 (AGI, Caracas, 282). Hay otros varios documentos sobre esto en BN. de Madrid, 3649, ff. 402-404. 29. Informe de D. Abalos dirigido a D. José de Gálvez, Caracas, 18 agosto 1778 (AGI, Caracas, 282). Abalos, lo mismo en éste que otros informes, según veremos, se muestra en un todo contrario a las misiones, mirando

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