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208 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA y Río Negro los mismos derechos y privilegios que los otros? Así se aquietaron los revoltosos, en frase del gobernador Agüero, y los mi- sioneros recobraron la paz.' Por otra parte con los 8 religiosos llegados en diciembre de 1773, se disponía de un equipo de 36, y con tan abundante personal bien podía atenderse a los 24 pueblos existentes, después de la entrega de otros seis y de Cabruta al obispo, éste en 1774, y al propio tiempo pensarse en establecer otros nuevos. De ahí que la actividad de los misioneros se dirigió a consolidar lo hecho, a aumentar las poblaciones con nuevas reducciones y quizás se centró más que nada en formar otras. Para eso se hacían de todo punto necesarias las entradas a los sitios donde los indios vivían, las que efectivamente se continuaron, según refieren las relaciones periódicas de los Prefectos, aunque no se realizaron con escolta de soldados sino apostólicamente. Fueron el medio casi único de reducción y desde luego el más eficaz. 2.—Consecuentes con esa finalidad prefijada, bien pronto se dio comienzo a otras nuevas poblaciones, de modo particular entre el Meta y el Apure, si bien hay que reconocer que no fueron tan a prisa ni se realizaron los progresos que debían esperarse por varias dificul- tades con que se tropezó la labor de los misioneros y que luego se indicarán. Siguiendo en la referencia de las mismas el orden cronológico, apuntamos en primer término la de Santa Bárbara de Achaguas, a la que en 1774 dio principio el P. Alfonso de Castro con indios oto- macos y taparitas. Estaba situada en una especie de isla formada por el río Payara y el llamado Apure Seco, más bien a las márgenes de éste. Con pocos indios en sus comienzos, se fue aumentando sobre todo desde el año 1779. Tenía ya 169 almas en 1781, las que llega- ban a 280 en 1788, con su iglesia de tres naves y bien provistas de ornamentos .s 3. Así lo declaró el P. Comisario general de las misiones (Cfr. LODARES, Los Franciscanos Capuchinos en Venezuela, 1, Caracas, 1929, 342). 4. Carta del gobernador de Venezuela D. José de Agüero al P. Comisario general de las misiones, Antonio de Irlanda, Caracas, 14 julio 1773 (BN. de Madrid, ms. 3649, ff. 260-61). 5. Cfr. el estado de la misión del P. Andrés de Grazalema (1774), del P. Grego- rio de Benaocaz (1777), ya citado, y del P. Buenaventura de Benaocaz, Divina Pastora del Jobal, 20 junio 1781, y otro del mismo, San Fernando de Apure, 10 abril 1788 (Archivo Arquidiocesano de Caracas, Capuchinos);
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