BCCCAP00000000000000000000506
204 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA te.55 De momento desde luego no se efectuó tal entrega, seguramente porque el sucesor del P. Gibraltar en el cargo de Prefecto, P. Félix de Cortes, no se mostró en un principio partidario de esa dejación alegando como razones no estar preparados para ello y que justamente, de cuantos se habían cedido al obispo en los Llanos, "solamente de los más ha quedado la memoria de ellos". A la vista estaba lo suce- dido con San Francisco Javier de Agua de Culebras y también los que se habían perdido en la misión de Cumaná. En iiltimo extremo admi- tía que, si los pueblos eran entregados, quedasen a su cuidado los religiosos en calidad de curas doctrineros.56 A pesar de todo la realidad se impuso y aquel ofrecimiento de seis pueblos, hecho por el P. Gibraltar, tuvo sus efectos y conse- cuencias. Los autos para la entrega fueron elaborados por el gober- nador Solano que luego los remitió al obispo D. Mariano Martí. Este, después de examinar que se habían cumplido todos los trámites, los admitió para su erección en beneficios curados y mandó se convocase la oposición para proveerlos.57 Los pueblos entonces dejados fueron los seis siguientes: La Pu- rísima Concepción de Camatagua, que tenía 600 habitantes; Nuestra Señora de los Angeles de Calabozo, 360; la Santísima Trinidad, 400; Nuestra Señora del Carmen de Buría, 450; Nuestra Señora de la Caridad de Tinajas, 520, y San Jenaro de Boconó, con más de 200 indios y 600 vecinos de todas clases.58 A los tres años de ese hecho el Prefecto P. Andrés de Graza- lema, después de hacer la visita a los pueblos de la misión y enterarse de lo que pasaba, lamentaba sobremanera que tales pueblos habían sido aniquilados en gran parte. Muchos indios se habían huido a los montes por las tropelías y molestias de que eran víctimas, no pudiendo soportar los abusos de los españoles, negros y zambos avecindados entre ellos, como tampoco la rigidez y castigos de los jueces seculares. A eso se añadía que ios curas hacían poco caso de atenderlos, mirando más bien a la retribución temporal. Así por desgracia se malograban 55. Petición del P. Gibraltar y aceptación de Solano, 1 julio 1768 (AGI, Cara- cas, 222). 56. Estado de la misión por el P. Cortes (1770). 57. Decreto del obispo Mariano Martí, Caracas, 7 enero 1771 (Archivo Arquidiocesano, Parroquias, "Boconó"). 58. Estado de la misión por el P. Grazalema (1774).
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz