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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 191 se encontraba el P. Jerez, señaló a cada uno, el 24 de enero de 1770, los pueblos donde ejercerían el apostolado: P. Andrés de Cádiz, a San Francisco de Asís de la Esmeralda; P. Miguel de Nerja, a San Carlos de Río Negro; P. José de Castro, a San Francisco Solano de Casiquiare; P. Fidel de Cortés, a San Miguel en la boca del Guinia; P. Nicolás de Antequera, a Santa Gertrudis en el Padamo; P. Juan Evangelista de Ubrique, a Santa Bárbara co; P. Alonso de Marchena, a San José de Maipures denci& del erez; P. Félix de Ardales, a San Juan Nepomuc , del de es; P. Andrés de Sevilla, a Nuestra Señora de Asuhcjóri leari a; P. Fernando de Martos, a la Purísima 2. Dionisio de Jerez, a San Luis Gonzaga (le Ene P. to nio de Cádiz, a San Antonio de Padua de le Azicar; l afael de Ardales, a San Francisco de Borja." . Las cosas no resultaron como el P. Jerez se as imaginó. Este se dio cuenta perfecta de que Centurión no tenía intención de entre- gar a los Capuchinos los pueblos misionales que fueron de los Jesui- tas, sino a los Observantes de Píritu. De ahí que, al llegar a Cabruta, los misioneros se encontraron con un oficial y orden de Centurión de llevarlos inmediatamente a Maipures, dejando atrás dichas misio- nes jesuíticas. Avisado Solano, ordenó a Centurión llevara a los Ca- puchinos a estas misiones, por ser así lo ordenado por el rey, pero eso fue justamente la manzana de la discordia y el motivo de los piques que trajeron fatales consecuencias, iniciando el Comandante general de Guayana una serie de atropellos que no tendrían fin. Estos dieron (Carta de Solano al Secretario del Consejo de Indias, Caracas, 29 diciembre, 1769) (AGI, Caracas, 227). Además, antes de partir los misioneros de Caracas, Solano les entregó algunas instrucciones para el jefe de la escolta, que dicen relación al com- portamiento respetuoso de los soldados con los religiosos, entre ellas que "el sargento y cabo de la escolta está sujeto en todo a las disposiciones del misionero, lo mismo en lo político y económico que en lo religioso, en lo que se refiere a los indios" (LODARES, 1, 328-9). 18. LODARES, 1, 329-30, que toma la lista de CUERVO, III, 250, quien sólo pone la lista de los que fueron destinados a las misiones de los Jesui- tas, que fueron los seis últimos, más el P. Damián de Jaén, que ya estaba en Cabruta. El P. Miguel de Ubrique, que figura destinado a San Antonio de Padua de Pan de Azúcar, enfermó y abandonó la misión, pasando luego a España. El P. Rufino de Sevilla falleció a los pocos días de llegar a Maipures.

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