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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 183 ros, algunos ya de avanzada edad. Por otra parte se advierte un aumen- to bastante considerable de población, teniendo siempre en cuenta el modo de ser de los indios. El promedio de los habitantes era de 250 por cada una en 1754, con un total de 5.520. En 1760 ese número había subido a 5.741 y a los comienzos de 1764 se elevaban a 7.366.42 6.—Aunque parezca que los éxitos conseguidos por los misione- ros en los Llanos no fueron tan halagüeños como a primera vista se deduce de las estadísticas consignadas, sin embargo, hay que tener en cuenta las muchas dificultades con que tropezaron, que no vamos a repetir aquí por haber sido apuntadas en varios capítulos. Fueron, entre otras, lo costoso y trabajoso de las entradas a la reducción de indios, medio casi único de aumentar las poblaciones o de formar otras nuevas. Casi en ese mismo plano está la poca diligencia de los oficia- les de Hacienda en pagar a los misioneros los subsidios anuales, que eran sólo de 50 pesos, recursos casi exclusivos con que contaban para cubrir sus necesidades perentorias. No fueron menores las contradicciones experimentadas, entre ellas, las que surgieron de la fundación de pueblos y villas, particularmente de la de San Jaime. Y sobre todo no debe olvidarse en manera algu- na el modo de ser de los naturales, difíciles de reducir, de sujetar e instruir, tanto que en el pueblo de Santo Tomás de Tucupido, y eso que se trataba ya de indios fugitivos de otras partes, hicieron resisten- cia en una ocasión en la propia iglesia al misionero P. Anselmo de Ar- dales, que salvó milagrosamente la vida.43 Esa misma dificultad la experimentaba el P. Andrés de Grazale- ma, encargado de Nuestra Señora de Guadalupe de Bobare, pueblo que constaba de indios gayones, que continuaban con sus antiguas cos- tumbres, tan rebeldes e irreductibles. Contra ellos proponía se nombra- se un juez con plena autoridad para actuar contra ellos, incluso que se les trasladase a Puerto Cabello, como ya se había hecho con otros. 42. Cfr. las estadísticas dadas en las relaciones de los PP. Prefectos de los años 1761 y 1764; "Estado de las matrículas o padrones de la feligresía de este obispado (Caracas) tomado de los años 1759 y 1760" (Arch. Arq., Libro 90, 1? de Díez Madroñero, ff. 196-200). 43. Cfr. relación del P. Ardales (1764). 44. Carta del P. Andrés de Grazalema, Misión de Bobare, 10 julio 1764 (Archivo General de la Nación, Visitas públicas, V, ff. 276-7).
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