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172 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA misionales. Pero el panorama fue cambiando notablemente. Aquellos habían aumentado y los misioneros, si no habían disminuido, se encon- traban, al menos varios, en edad de poco rendimiento. De tal modo que en septiembre de 1761 el Prefecto P. Jerónimo de Gibraltar se creyó en la obligación de acudir al obispo para manifestarle la situa- ción: los pueblos eran 19, los religiosos sólo 24, de los que uno se había despedido para regresar a España, otro era enfermo y no sacer- dote y otros seis de avanzada edad. Aparte de eso había a la vista nuevas fundaciones por Guanare y Portuguesa, ya concedidas por el gobernador, y que ofrecía muy halagüeñas esperanzas. Por eso pedía el socorro de seis nuevos operarios.' La petición fue sobradamente atendida con el envío de doce religiosos más, embarcados en Cádiz en febrero de 1764. La actuación de los que allí hubo hasta ese año y desde 1752 se irá exponiendo seguidamente. Resumiendo: no fue otra que las entradas a la reducción de los naturales para fundar nuevas poblacio- nes o aumentar y consolidar las ya existentes, instrucción y catequiza- ción progresiva de sus habitantes y perfeccionamiento material con la construcción de casas, de la propia iglesia con más solidez, y procu- rando medios de subsistencia con hatos de ganado, haciendas y explo- tación de la agricultura. Esa labor por ellos desarrollada a ponderaba el Prefecto P. Pedro de Ubrique escribiendo al obispo de Caracas en 1758 y después de realizar la visita canónica. Decía que admiraba el proceder de cada uno de los misioneros "en el incesante trabajo que ejercen en las re- ducciones y doctrina de los indios, conservación de las reducciones, decencia de las iglesias para el culto divino y administración de los santos sacramentos, continuadas predicaciones evangélicas, asistencia incansable al confesonario, públicas misiones en diferentes ciudades y pueblos de la provincia con grande aprovechamiento espiritual de sus habitantes" .7 Prueba de que la actividad de estos misioneros capuchinos no se ceñía sólo a los pueblos de misión sino que se extendía temporal- mente también a otros ya civilizados y a las ciudades de españoles, 6. Exposición del P. Gibraltar al obispo y carta de éste al rey, 19 septiembre 1761 (Archivo Arquidiocesano de Caracas, Capuchinos). 7. Exposición del P. Pedro de Ubrique sobre el estado de la misión, Caracas, 9 septiembre 1758 (RIONEGRO, o. c., 114).

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