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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 167 en la misión desde 1728. A fines de agosto de 1747 falleció a su vez en la misión de San Francisco Javier el P. Martín de Corella, encar- gado de la misma y de la del Carmen, cuya llegada a los Llanos tuvo lugar en 1732. Nueve años antes lo había hecho el P. Antonio de Oporto, de nación portugués, fundador de San Rafael de Onoto o Cojedes, de la que cuidó hasta su muerte, ocurrida allí también en octubre de 1747 a los 60 años de edad, y el 8 de diciembre de este mismo año y en aquella misión de San Francisco Javier por él funda- da en 1709, cuidada y aumentada a través de muchos años con extraor- dinario cariño, exhalaba el postrer suspiro el P. Marcelino de San Vicente, a los 90 años de edad; allí había pasado sus últimos días pero muy enfermo e impedido. El fue el iniciador de las entradas que, a partir de 1706, al regresar de España, dieron comienzo y que luego se continuaron anualmente con éxito extraordinario de reducciones y fundación de poblaciones. El mismo fundó la de Algaride, luego la de San Francisco Javier, más tarde la de San Felipe de Buría, Cerritos (le Cocorote y finalmente la villa de Todos los Santos de Calabozo. Desempeñó asimismo el cargo de Prefecto, para el que fue elegido al año de su arribo, 1699. Para esta fecha tenía 40 años de edad y 22 de vida religiosa; fue natural de San Vicente de La Socierra (Navarra). Tenía 94 al fallecer y puede afirmarse muy bien que fue quizás el más ilustre de los misioneros de los Llanos o por lo menos uno de los más valientes defensores de los indios y de las misiones; a su favor consiguió ios años 1701-1702, mientras estuvo en España, cerca de veinticinco cédulas; durante más de treinta hizo anualmente entra- das a la reducción de los naturales con los que logró fundar las enun- ciadas poblaciones y aumentar considerablemente otras. Finalmente, también antes de 1752 murió en la misión de San Francisco o San Diego de Cojedes el P. Prudencio de Braga, que en los Llanos permaneció desde mediados de 1723 y en Cojedes llevaba ya varios años muy enfermo; fue asimismo Prefecto y defendió con valentía a los misioneros de las falsas acusaciones que contra ellos lanzó en 1743 y 1744 el gobernador D. Gabriel de Zuloaga. Y, por Ultimo, en la ciudad de Cumaná rendía tributo a la muerte a los 75 años el P. Tomás de Pons, el 23 de enero de 1748; fundó varios pue- blos misionales y, aunque originario de Cataluña, trabajó en esta misión de los Llanos desde 1723, agregándose luego a ella con per- miso de los superiores.
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