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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 163 de Indias. Lo propio mandó el Provisor, sede vacante (2 diciembre 1748). Y así quedó este asunto. Por otra parte los misioneros, según se decía en uno de los puntos que el P. Vélez presentó al Consejo, juzgaban que aquellos pueblos de misión a su cargo no estaban preparados para ser puestos al cuida- do de curas seculares. Lo mismo que exponía en 1748 el Prefecto P. Miguel de Cádiz: "Soy de parecer que no están los pueblos de reduc- ción de nuestro cargo en sazón para que los hayamos de dejar de nuestra mano los misioneros capuchinos y ponerlos en manos de curas clérigos seculares".` Una excepción hubo a este respecto y fue el de Santa Rosa de Lima de Charayave, aunque a decir verdad no fue propiamente misio- nal. En él hubo bastantes indios llevados por los misioneros capuchi- nos, y de él estuvieron encargados desde 1735, como se dijo. Después de varios acontecimientos no muy agradables, el P. Miguel de Oliva- res lo entregó al obispo en abril de 1745; no obstante aún en septiem- bre del siguiente año seguía atendido por el P. Cirilo de Sevilla.` Posteriormente una cédula de 1747 ordenaba la inmediata entrega al sacerdote secular que le tenía a su cargo en 1735. 48 6.—Y para que se patentice mejor la labor de los Capuchinos en los Llanos, damos a continuación una interesante estadística rela- 45. Archivo General de la Nación, de Caracas, Misiones, IX, ff. 216-259. Se hace aquí una descripción del pueblo e iglesia, la que era de cal y canto, cubierta de teja, es decir, la de San Francisco Javier, pueblo que tenía 73 casas. A su cuidado estaba el P. Pedro de Ubrique, que da el. inventario de cuanto había en el templo, haciendo luego notar que los indios de San Francisco Javier tenían una hacienda de casi 18.000 plantas de cacao. En cambio en el pueblo del Carmen había una iglesia pobre, hecha de bajareque; estaba encargado de él el P. Hermenegildo de Cádiz, quien hacía constar que sólo tenía 16 indios "entre pequeños y grandes". Eso quiere decir que prácticamente este pueblo misional se había extinguido; por eso al siguiente año se procuró fundar otro que llevó el título de Nuestra Señora del Carmen de Burla. 46. Relación del estado de la misión dada por el Prefecto P. Miguel de Cádiz, San Francisco de Cojedes, 17 octubre 1748 (AGI, Santo Domin- go, 712). 47. Noticia, n. 179; MARTI, Visita general, II, 199; certificación del P. Miguel de Olivares al gobernador (1746) (AGI, Santo Domingo, 826). 48. Cédula dirigida por duplicado al gobernador y obispo, Buen Retiro, 10 septiembre 1747 (AGI, Santo Domingo, 885, Registro de cédulas, G-47, ff. 206v.-212).
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