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MISION DE LOS PP. RECOLETOS.—CAPITULO 1 195 que el aumento de la fe proviene del aumento de vuestra oración y divinas alabanzas. Y bien se conoce por lo que os veneran en nuestras iglesias y con- ventos. El templo de San Francisco de la isla de Santo Domingo de la Española es tan alto y amplio que puede servir de Catedral; tan robusto, que sirve de asilo en los temblores; tan hermoso, que deleita la vista por su arquitectura y adorno; los altares, de caoba, son pre- ciosos y brillan como el oro; no parece iglesia que cuidan hombres, sino ángeles; es todo de bóveda y digno templo de Dios. Este convento es la primera y más brillante estrella de la imagen eclesiástica del Apocalipsis; pues es Vuestro Primado, como lo son to- das las instituciones de la ciudad de Santo Domingo. Primado el Ar- zobispo, la Audiencia y los conventos de Dominicos y Mercedarios. Y si éstos fueron fundados después que el vuestro, lleva este título con más razón el que fué el primero en las Indias. Bien lo prueba el nom- bre que lleva la provincia de la Santa Cruz, en recuerdo de la Cruz Milagrosa de la Vega, como lo trae el Rmo. Gonzaga tratando de Vos primero que todas las demás provincias de las Indias. Tenéis, además, el amplio convento de la Purísima Concepción de Caracas, el (le San Francisco de Margarita, Recoleto; el de San An- tonio de Trujillo, también Recoleto; el de la Purificación de Barqui- simeto, el de Nuestra Señora de los Angeles, de Tocuyo, Santa Lucía de Carora, Nuestra Señora de Salcéda, de Coro; San Buenaventura de Valencia, Recoleto; San Francisco de Puerto Rico, Nuestra Señora (le Aguas Santas de Cumaná (1). Otros más conventos tuviérais a no ha- ber ellos prescrito. Los de la Concepción de la Vega y S-antiago de Ja- cagua de los Caballeros, en la isla de Santo Domingo, se hundieron, junto con sus ciudades en el terremoto de 3 (le abril (le 1560. El de Cuba, lo largastéis liberalmente a la provincia de Santa Elena de la Florida, cuando se erigió en provincia. El de San Diego de Jamaica, n lo desposeyó él furor británico al posesionarse de aquella Isla. El de la ;sla de Trinidad, por la suma pobreza, se redujo a hospicio, y el de San Bernardino (le Guayana, por la misma razón y por invasiones de indios ingleses. Con que tuvisteis diez y nueve y habéis quedado con doce (2). Un defecto os pondrá alguno, y es que siendo tan antigua nada se os ofrece memorable como (le otras provincias; pero este reparo ya lo notó el limo. Gonzaga cuando afirmó "que no tenía qué decir sino acerca del fruto que vuestros religiosos, con sumo trabajo, conseguían (1). No sabemos por qué razón no menciona el convento (le Ma- racaibo, quizá entonces perteneciera a la Provincia de Bogotá, lo mis- mo el (le Mérida y Barcelona a los Misioneros de Píritu. (2) A estos doce conventos Franciscanos que enumera el Padre Villanueva, hay que agregar el de Guanare, fundado en 1756, cuatro años después de publicada la obra, de la cual tomamos estas noticias.
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