BCCCAP00000000000000000000505
MISION DE LOS PP. RECOLETOS—CAPITULO 1 191 o e ta r. - ri- e n- so do an é- el do 4, ia- al ue ra ca 5) la ya ey on P. ros os es- al n- eal za, to- 2. ial- 2. El Ilmo. Sr. Obispo de Puerto Rico, Dr. Guillermo A. Jones, religioso Agustino, hizo un estudio que titula Las Pri- micias de la Iglesia en América, y comienza así (1) : No bien descubrió Colón el Nuevo Mundo, la Santa Sede manifestó celo extraordinario por la propaganda de la verdadera fe entre los aborígenes. El primer eclesiástico que sin duda recibió ju- risdicción para América fué el Padre Bernardo Bou, Francis- cano, el cual, por Bula del Papa Alejandro VI, de 25 de junio de 1493, fué nombrado Vicario Apostólico de las islas y tierras ya descubiertas y por descubrir en el hemisferio Occidental, como con quista de la Corona de España- Investido de faculta- des amplísimas, casi episcopales, el Padre Boíl fué comisiona- do por el Soberano Pontífice para llevar consigo a América un número de Misioneros escogidos, ya de la Orden Francis- cana, ya de otras Ordenes religiosas o del clero secular. Más adelante, trata de afirmar la personalidad del Padre Boj!, Franciscano, diferente de la del Benedictino Padre Buil, y se expresa de este modo: No pocos historiadores sostienen que el primer Vicario Apostólico en América fué impuesto por el Rey Fernando, quien, sin querer, o adrede, hizo que el Breve Pontificio, por el cual se nombraba al Franciscano Ber- nardo Boj!, fuera a parar a las manos del Benedictino Bernar- do Dvii, amiga íntimo del Monarca, y quien más tarde había de ccuisar graves disgustos a Colón. La Bula del Papa Alejandro VI, mencionada en el párrafo ani es del tenor siguiente: "ALEJANDRO, OBISPO, siervo de los siervos de Dios, a nuestro amado hijo Bernardo Bou, Fraile de la Orden de Menores, Vicario de la dicha Orden en los Reinos de España, salud y bendición apostólica. Libérrimamente condescendemos a los piadosos votos de los fie- les, principalmente a los de los Reyes y Príncipes Católicos, que tie- nen por objeto la propaganda de Ja Religión, el aumento del culto di- vino, la exaltación de la fe católica y la salud de las almas, y cuanto es de nuestra parte, con el poder que tenemos de Dios, las favorece- mos con oportunos favores. Véase "Sínodo Diocesano del Obispado de Puerto Rico", p. 160, apéndice 111; editado en San Juan de Puerto Rico en 1917.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz