BCCCAP00000000000000000000505

MISION DE LOS PP. RECOLETOS.—CAPITULO 1 189 Co co o a' en iz, n d o de pose- acos- anos; esea. o que do de s, con enido la lle- dose , tres sos la (le la dre la sinso, adores onces s, con s aun- (8), (a asta el mano ajas se que s ncisco rcaron . Padre s ést l P. F nvent car d 1 , Cró- . Barrameda en la flota del mando del general Antonio Torres (1), el día 3 de febrero de 1502, con el Comendador (le Lares, D. Nicolás (le Ovando, de acuerdo con el Padre Ruiz, a ejercer las amplias faculta- des que llevaba (le los Reyes Católicos para sosegar los alborotos sus- citados entreBobadilla y los europeos que habían pasado a los des- cubrimientos de aquellas incógnitas regiones, cuyo encargo desempe- ñó con el mayor honor y acierto, y también la comisión de residen- ciar a Bobadilla del arrojo y atrevimiento que había tenido en enviar preso a España al almirante Colón y sus hermanos, quienes llegaron al puerto (le Cádiz a 25 de noviembre de 1500, que es un año, dos me- ses y diez y nueve días, antes que emprendiese el P. Ruiz su navega- ción, y así se comprueba la falsedad, artificio y malicia con que se ka procurado macular su arreglada conducta, y confundir los verdaderos e innegables hechos con los fingidos y figurados. Entonces, y no an- tes ni después, fué a Indias el P. Ruiz y aunque es cierto que regresó a España al corto tiempo de su llegada a Santo Domingo, por no ha- berse adaptado el temperamento o su complexión, es falso que se hu- biese traído preso en su compañía al almirante Colón por las razo- nes expresadas, pues este atropellamiento lo ejecutó el infeliz Boba- (lillo y no los frailes de San Francisco, como han sentado varios his- toriadores, propios y extraños, haciéndonos muy poco honor y faltan- do a la verdad como queda demostrado (2). El 9 (le mayo de 1502 se hizo a la vela del puerto de Cádiz el al- mirante Colón (3), en ci cuarto viaje, y llegó a la Española en 29 de junio del mismo. Allí estuvo hasta el 12 de septiembre de 1504, que se reembarcó para volver a Castilla, en donde siempre tuvo la protección del Cardenal Cisneros (4), la que le sirvió mucho, no sólo para la fa- cilitación de sus expediciones, sino también para el logro de su vin- dicación en los repetidos cargos que le formaron sus émulos, fuerte- mente empeñados en desconceptuarle con los Reyes, rebajando su (lis- tguidísirno mérito con tanta pertinacia que no le dejaron hasta la hora de la muerte, que fué en Valladolid, a 20 de mayo (le 1506 (5), después que él lustró al mundo con sus gloriosas navegaciones y le enriqueció con sus descubrimientos, que inmortalizaron la fama de tan grande héroe y argonauta. Desde el año 1502 (6) principiaron los frailes franciscanos sus fundaciones en Indias, y con tal esmero, actividad y eficacia, que en el de 1505 ya se resolvió en el Capitulo General de Labal (7) la erec- ción de la provincia (le Santa Cruz, (le la isla Española, (conocida al (1) Herrera, década 1, libro 49, fol, 119 y libro 59, fol, 123 y 130. (2) Torrubsa, en el lugar últimamente citado. (3) Herrera, década 11, libro 59, fol. 125. (4) Herrera, en el mismo lugar, fol. 166. (a) Herrera, en el mismo lugar, fol. 167. (6) Herreri, década 1, libro 59, fol. 123. (7) Torrubia, fol. 66.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz