BCCCAP00000000000000000000505
182 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN callasen, porque su arrepentimiento les impulsaba a desaho su dolor. La Misión de Chantada fué también concurri ma, porque las gentes todas de aquellas fragosas monta hasta las de Taboada, asistieron a ella. En la Misión de Juan de Camba, curó repentinamente al señor Párroco de Salvador de unas llagas que padecía y creía incurables. allí pasó a dar otra Misión muy concurrida en Nuestra Se ra de Peña Agua, y otra en Villa Abad. Quiso el señor Obispo de Lugo que predicara en la pital de su Diócesis, y fué tan copioso y estable el fruto de ta Misión, que en seis años la ciudad de Lugo parecía un c vento de fervorosos religiosos, que se ocupaban en cantar alabanzas divinas. Las iglesias que antes se veían abando das, eran frecuentadas por los fieles. Del Obispado de L pasó al de Mondoñedo, y fueron famosas las Misiones de llalba y Ribadeo; a esta última asistió mucha gente de A rias, y fué grande la conmoción, pues se notaron varios c prodigiosos (1) : La Misión de Vivero fué también famos de allí fué llevado el venerable Padre al Ferrol casi paralít Del Ferrol pasó a la villa de Pucntedeúme, donde hubo merosas conversiones. Predicó también en las Diócesi Astorga, de León y de Burgos, con gran fruto; pero no t mos noticia detallada de estos trabajos apostólicos del c bre Misionero. Por fin, atacado del mal de gota y otras dolencias se hicieron crónicas, se retiró a la hospedería del conv de Franciscanas Descalzas de Monforte, y después de h sufrido con edificante paciencia agudísimos dolores, ri su alma al Señor en una santa muerte, después de recibir dos los auxilios de la Iglesia, el 17 de abril de 1694. Sentidísima fué la muerte en Galicia; fué un verda duelo regional; los funerales revistieron una solemnidad (1) Uno de ellos fué que, a pesar de la lluvia que caja, el dicador no se mojaba, y que muchos oyentes vieron una paloma se Posaba sobre la cabeza del predicador. El último día, que se paraba una gran procesión de penitencio, al comenzar el sermó la gran plaza, empezó a llover; pero el siervo de Dios les dijo: temáis, que durante el sermón y la procesión tendremos buen tiem y así sucedió.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz