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FR. JOSE DE CARABANTES._CAPITULO X :179 a o s: o a- y e n - a r, n- la és n en o so - or n- tes pará predicar unas Misiones en su Diócesis. La petición venía apoyada por un Real despacho de la Reina regente, Doña Margarita de Austria, encargando al Rvmo. P. Comisa- rio que atendiera a los deseos del Sr. Obispo de Orense, que lo era el excelentísimo Sr. D. Fr. Baltasar de los Reyes, antiguo confesor y predicador de S. M., y el P. Comisario no tuvo in- conveniente en enviar al P. José de Carabantes con su hermano el P. Alonso, que también era Misionero de América, a predi- car las Misiones en Galicia. Salió, pues, nuestro venerable de Sevilla para Ecija, donde estaba su hermano, y de allí partie- ron ambos por Extremadura, en dirección a Orense. Se de- tuvieron en Villanueva de los Infantes, donde comenzaron una Misión el día de San Miguel en el año 1669 con muchísi- mo fruto. Prosiguieron después su viaje por el reino de Por- tugal, pasando muchos trabajos, pues como no era conocido nuestro hábito, los insultaron muchas veces, sin tener qué co- mer ni dónde alojarse. Llegaron, por fin, a Orense el día de San Martín Obispo (12 de noviembre de 1669), y comenzó la Mi- sión en la iglesia parroquial de la Santísima Trinidad, siendo tan general el fruto que se experimentó en esta Primera Mi- sión de la ciudad de Orense, que todos los ciudadanos, admi- rados y agradecidos, suspiraban por que el venerable Padre admitiese una fundación que, generosos, le ofrecieron para un convento de Capuchinos, esperando que al entrar tan apos- tólicos varones en la ciudad la convertirían en un paraíso con ejemplo (le su vida de predicación y penitencia. Pero el siervo de Dios les respondió con agradecimiento que no bus- caba fundaciones de monasterios, sino (le virtudes, y que no había ido a Galicia a granjear posesiones sino almas para Dios. Repitió la Misión en la Cuaresma (101 año siguiente, y los concursos (le la gente todos los días eran innumerables, y las conversiones competían con los concursos; de lo que gustoso el señor Obispo, invitó con todo empeño al Vhle. Padre, a fin de atenderlo mejor, a comer a su mesa; y aunque se excusó siempre diciendo que estaba obligado a (lar buen ejemplo, obrando lo mismo que predicaba, aceptó el convite sólo el se- gundo (lía de Pascua de Resurrección, pareciéndole que con a- és de la se- de dr la so so- de de ue se se- (le n- ar- da

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