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FR. JOSE DE CARABANTES.—CAPITULO X 173 -1 ., s e é - - a r e , s ; l e a - e n l. . a o - - - e s a Caracas seis Religiosos Capuchinos, que, junto con los tres (jUC habían predicado la Misión, se consagraron a cuidar de los enfermos en los hospitales y por las casas todo el tiempo que duró la maligna peste. Terminada esta a fines de 1658, el P. Ca- iabantes con el P. Tauste recorrió los pueblos del interior, y en los últimos días de 1660 se incorporó a la Misión de Cuma- ná, consagrándose especialmente a la conversión de los indios Caribes. Eran éstos los más feroces y crueles de todas aquellas naciones salvajes, y por eso el P. Carabantes eligió para sí la parte de territorio que ellos habitaban. Apenas tocó con su planta la tierra (le los Caribes, estos hombres salvajes, co- mo verdaderos antropófagos, pretendieron darle muerte, y lo hubieran realizado si no le hallaran asistido de un poder invi- sible que los contuvo, para que no descargaran su acero sobre la inocente vida del Misionero; atónitos los salvajes, desistieron de su propósito, venerándole y amándole desde entonces con singularísimo afecto; y refiriendo después ellos mismos este suceso, uno que lo presenció afirmaba que eran ángeles los que estaban en su defensa. Viéndose el venerable Padre por disposición del Altísimo ya libre de este peligro, cobró en su espíritu más aliento, concibiendo cierta seguridad de ser la voluntad de Dios que trabajase fielmente en • a reducción de aquella gente feroz, creyendo que quien le había sacado vic- torioso en el primer encuentro, quería que continuase la pe- lea, tomando a su cargo el coronarle de triunfos. Pero como sin medios no se camina al fin, y éste, para conseguirse, los Ñquiere proporcionados; y el principal para el buen logro de su celo era predicar de suerte que le entendiesen y que los indios le hablasen en idioma que el Misionero comprendiera, se resolvió a estudiar y aprender radicalmente la difícil len- gu:a de aquellos bárbaros, tomando por maestro al retiro e incesante tarea; así, a fuerza de trabajos indecibles, adquirió tan perfectamente el venerable Padre la inteligencia de esta lengua, que escribió una Gramática, para aprenderla y ense- ñarla, y un Vocabulario, para la significación de las palabras. En el mismo idioma compuso también sermones. Habiéndose internado una vez en los bosques, acertó a llegar a unas fragosas montañas muy remotas del lugar don-

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