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172 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN V. Paternidad duda, que es el modo, si en España o ir a tierra de i fieles. Esta elección, para que sea más segura y de mayor consue y acierto a Y. Paternidad, conviene sea por la obediencia de los Pr lados inmediatos. V. Paternidad hable al que mejor le oiga, y con m llaneza le descubro su pecho; dígale las ansias y deseos, y si el trab jar por el bien de las almas quieren sea en España; y si dijeren q si, admítalo V. Paternidad; y lo mismo si le dicen que sea en tierra iMicles, y yo le ofrezco a V. Paternidad de suplicar al Señor les luz para que le ordenen lo que sea más de su agrado. Y si no consiguiese ir a tierra (le infieles, crea que por acá h harto necesidad de ayudar a los fieles y desengañarlos, que la nat raleza humana es grosera y olvida los beneficios recibidos, y no obr mos como debemos. V. Paternidad amoneste a la observancia de ley de Dios, y a mí me encomienda a Su Majestad, que lo he menest mucho. Guarde el Señor a V Paternidad, etc. En la Concepción descalzo de Agreda, 1? de octubre de 1656. Sierva de V. P., Sor María de Jesús". Con esta carta que recibió Fr. José quedó interiormen transformado, pues al instante que leyó su contenido despid de su corazón los recelos, deseché dudas, serenó su ánimo pacificó su espíritu, y después de consultar con los superior se ofreció al P. Lorenzo de Magallón, que estaba nombra Prefecto de las Misiones de Cumaná. 3. Ya hemos dicho que la expedición, compuesta de s Religiosos, estaba lista para embarcarse a fines del año 165 pero no pudieron hacerlo todos, y vinieron solamente en primer buque los PP. Fr. José de Carabantes, Francisco Tauste y Agustín de Frías. Nuestros lectores tienen notic del fruto conseguido en las Misiones predicadas por el P. rabantes en todas las ciudades y aldeas de las provincias Caracas y Cumaná, habiendo llegado hasta Maracaibo. la Misión de Caracas, conociendo la dureza de corazón de gunos pecadores, les anuncia o predice un castigo de pes Dios, dijo, justamente indignado, los iba a castigar con u peste, ya para dar cuanto antes a los corwei'lidos el prem de su arrepentimiento, ya para que los obstinados se abla dasen y redujesen a la penitencia. Dijolo, sin duda, con píritu profético, porque al 'poco tiempo empezó la Peste a ca sar estragos; pero el Cielo piadoso, compadeciéndose, ya q no de sus cuerpos, (le las almas, dispuso que llegasen enton

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