BCCCAP00000000000000000000505

• 110 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN VENEZUELA Si a n1i llegada a España hubiera sido posible todavía hablar con V. R. le hubiera contado la entrevista que en la Secretaría de ' Estado tuve con Mons. Di Somrna, Mons. Cerreti y el Encargado de Negocios de Venezuela, relativamente a la proyectada Misión de la Guayana. No quiero dejar de decirle siquiera (los palabras por escrito. En la reunión, comenzamos por leer el texto de la Ley de Misiones, votada por el Parlamento de esa República. Después de la lectura, el Sr. Dagnino, Ministro de Venezuela, me preguntó qué me parecía de las disposiciones que contiene la mencionada Ley. A ini juicio, le (lije O, esta Ley de Misiones nos da cosas que no nos hacen falta y nos niega lo que es indispensable para comenzar a trabajar en la Guayana. Esta contestación mía pareció al dicho Señor demasiado absoluta, y con este motivo entablamos la discusión, tratando de puntualizar el valor exacto de lo que yo había afirmado. Convino, sin dificultad, el señor Dagnino en que para comenzar a evangelizar y civilizar la Guayana, era indispensable contar con una base. Pero al se- ñalar como tal la cesión (le las Parroquias (le que me habló Y. II. •f y la creación de una jurisdicción en ellas distinta de la del Obispo • —sea un Vicariato Apostólico, sea otra clase cualquiera de Prelatura— no ocultó el sobredicho Diplomático que esto encontraría graves di -'h fieultades no fáciles de vencer. Esto no obstante, él ofreció a tantear el terreno y a ver en qué forma podría recabarse del Gobierno venezolano, merced a una conve- niente interpretación de la Ley de Misiones, el mínimo indispensable de facilidades para que nuestros Misioneros logren dar comienzo a : su labor. Como, ademas de esta iniciativa del Ministro de Venezuela, la Secretaria de Estado negociaba directamente, por medio de su re- presentante en Venezuela, con el Gobierno de esta nación, no sé si a esta hora se habrá llegado ya a un acuerdo. De todos modos, yo opino que si las bases propuestas por V.B. no fuesen finalmente aceptadas, antes que ver desvanecerse el grandioso proyecto de establecer esa Misión, sería el caso de que V. E. estudiase nuevamente el asunto, para ver si cabe adoptar otro punto de partida, que no encuentre la oposición del Gobierno. En verdad, después de 'los sacrificios hechos por la Provincia, sería una desgracia que todo ' -. se convierta en humo. Recuerdos afectuosos a esos Misioneros, y V. R. mande a su affmo. s. s. y Hermano en Cristo, Fr. Melchor de Benisa, ;' Proc. General",

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz