BCCCAP00000000000000000000485
LOS INDIOS GUARAUNOS Y SU CANCIONERO 231 NÚMERO 93 recitado ' J 11 NÚMERO 94 4 ~J J. 67d 1~ J ' Q n p F r 1 .J J J e F J r· ~ f" j:J F r r el 1 El mordisco del bajanarotu Respecto a este personaje tan repugnante, el bajanarotu, ape– nas me queda que añadir a lo ya dicho. Si aquí vuelvo sobre él, es sólo para hacer resaltar y dejar cons– tancia más clara de cierto pormenor, de tipo criminal, peculiar y exclusivo de su actuación. Ya se aludió, en una nota al capítulo quinto de esta parte, al mordisco piachero, que atribuíamos no al güisiratu ni al joarotu, sino al brujo bajanarotu. A los que envidian la felicidad del hom– bre salvaje; a los que propugnan que al indio debe dejársele tran– quilo en su vivir primitivo, les aconsejo tomar nota de este caso. Todo el arte del bajanarotu se reduce a sugestionar al enfermo, haciéndole persuadirse que de su cuerpo le ha extraído determina– do objeto material, v. gr., un cascote de vidrio, un manojo de ca– bellos, un trozo de madera, un cartucho de escopeta, etc., etc., ob– jetos que el brujo lleva preparados y muy disimulados cuando va a piachear. Sus ensalmes son simples recitales. Se distingue, sobre todo, por sus gestos, sus juegos de manos, los pases por todo el cuerpo, las compresiones enérgicas alrededor del miembro dolori-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz