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MOVIMIBNTO DE LA DEVOCIÓN EN SEVILLA 751 Para mayor fruto de estas devociones y presentarlas plásticamente consiguió que su amigo don Juan Bautista Olivar, que fué muchos años el restaurador principal del Museo del Prado, le pintarn un estandarte con la Divina Pastora y su esposo san José, pastor de Jesús y María, y de su grey, la Iglesia católica. Dicha pintura, convertida actualn,ente en cuadro, pertenece desde 1940 al Museo de la Divina Pastora (1). El litógrafo hispa– lense, J. Moyana, la reprodujo en estampas que propagaba el padre Cle– mente. Innuenciado por este movimiento, el célebre maestro y pintor de his– toria, Eduardo Cano, trazó su hermoso lienzo de la Divina Pastoi·a casi de tamaño natural, que preside actualmente nuestro coro bajo de Sevilla en el preciso pu11to donde se dice que tuvo la visión el padre Isidoro. Así– mismo, su gran discípulo, José García Ramos, pintor costumbrista, legaba su famosa tabla, La procesión de la Divina Pastora de los capuchinos de Sevilla, tan popular en estos años que en la tarde de su celebrnción se suspendía la corrida de toros por falta de público. La introducción de la fiesta canónica en Sevilla tuvo además un fuerte retoño de la devoción en el monasterio de las religiosas jerónimas del monasterio de santa Paula, que no debe pasarse en silencio. Estas monjas, desde la muerte del padre Isidoro, que con su interce– sión curó a una de las religiosas, eran devotísimas de la Divina Pastora y pudieron conseguir de la primitiva Hermandad que les llevase a su iglesia (1883), su sagrada imagen a la que celebraron un solemne triduo_. Más enfervorizadas con esta visita, quisieron tener u11a escultura semejante para su aprovechamíento espiritual, y hasta hallaron a un insigne seglar pas– toreño, que se dignó donársela, según consta en la inscripci on que lleva la imagen: Hecha en Sevilla, el año de 1894, por don Manuel Outié– rrez Cano, a expensas de don Miguel del Olmo y Rodríguez, quien hace donación de ella a la reverenda madre priora y comunidad del monaste– riq de santa Paula de dicha ciudad, a la que ruega pidan a Dios por él y sufamilia. Pero las ovejas, que son muy hermosas, las talló el artífice don Gumersindo Astorga. · La nueva imagen fué bendecida por el deán de la catedral, don Fran– cisco Bermúdez de Cañas, y se celebró un solemne triduo para terminar el día de su fiesta, el domingo, 8 c 1 e abril. Fué orndor por las tres tardes el padre Vicente Alonso, rector de los escolapios, preconizado obispo de Murcia. En la función principal predicó el ya citado canónigo, señor Ar– bolí, protonotario apostólico y predicador de su majestad . Tern1inados los cultos con solemne Te Deum, fué trasladada la ima– gen a la clausura y se entronizó en un magnífico retablo donde es muy vi– sitada por las monjas para que se digne aceptarlas por ovejitas y escla– vas de su redil. Durante cínco lustros se repitieron estas solemnidades con mucha concurrencia y provecho de los fieles (2). 1. Es tá firmada: J. OuvA 11 H1 s PALJ , 1880, y al dorso lleva escri ro: , Se c o " CLUYÓ el sábado, 5 de jun'.o. Dedicado a mi respetab le am igo el P. Fr. Clemen te de Sev ill a ». - Véase P. Juan B. de Ardales, MoNOGRAFÍAS referentes a la Divina Pa s tora - San José - , El A dalid Seráfico • , años 1943 y s. - 2. Toda s estas n oticia s y otras rr.uchas referentes a dich a imagen constan en las actas de la primitiva Hermand ad de aquellos años y en Alonso M orgac!o, FLORES DEL CAMPO.... pp. 334-39.

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