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748 LÁ oi\iiNA l>AstORA y EL BTO. DIEGO J. DE c. fué trasladada procesionalmente a la iglesia del monasterio de santa Pau a, cuyas religiosas le hicieron una función extraordinaria ofreciéndoles sus oraciones y penitencias para no verse contagiadas (1). La Divina Pastora oyó Jos palidos de sus tristes ovejas defendiéndo– las milagrosamente de la peste, según consta en las actas de la Herman– dad que dicen: <Habiéndose hecho por esta Hermandad en el año anterior novena de rogativas a la Diviiia Pastora para que nos librara dd terrible azote del cólera, que tantas víctima·s i::ausó en la mayor parte de las provincias y pueblos de España, y habi~ndo sido favorecido con este singular benefi– cio, era muy justo se le dieran las debidas gracias con una solemnísi:iia función matutina el día de su festividad. Este pensamiento fué acogido ¡.:or unanimidad, ·acordándose que en el día de la festividad de la Divina Pes– tora se hiciera una solemnísima función matutina en acción de gra(:ias~ (2). Y no satisfechos los hermanos con estas manifestaciones de su grcli– tud determinaron honrar a su misericordiosísima Pastora con el mes de las flores, introduciendo esta novedad entre sus devociones por acuerdo del cabildo, que dice: <También ... se acordó, para hacer más solemnes estos cultos, el ce– lebrar unos piadosos ejercicios a la Santísima Virgen en todas las noctes de d_icho mes ( de mayo) con sermón en todas ellas, y se comisionó al se– ñor mayordomo para que viera entre los hermanos y devotos si podrían costearse entre 0 ellos los cultos de las noches, fijándose la limosna de se- senta reales ve'llón en cada una» (3). · En el.cabildo siguiente se hace referencia del provecho y edificación con que los hermanos y el pueblo de Sevilla habían celebrado el mes de las flores en honor de la Divina Pastora, conviniéndose en celebrarlo en el año siguiente, lo que se hizo después, hasta que por las vicisitudes de los tiempos no pudo la Hermandad seguir esta piadosa costumbre. Por estos mismos años gozaba en Sevilla fama de santidad y celcso misionero el padre Miguel Mijares, capuchino exclaustrado, cuyo nombre se pronuncia todavía con veneración. Por su gr.an valía le dió el arzobispo colación del curato y benefi;:io de la populosa parroquia de santa Ana de Sevilla en el bar rio de Tria:ia, al que santificó con su celo pastoral y con su caridad inagotable, pues todas sus rentas las repartía a los pobres. Fué un eminenie pastoreño, alternaba en la predicación de la novrna en sant~ Marina y en nuestra iglesia; llevó siempre consigo el estandarte y con él dió muchas misiones; no quiso morir sin dejar establecido en su parroquia el culto de la Divina Pastora . No habiendo, por entonces en Sevilla , escultor notable que pudiera hacer una imag,en nueva, de hermosura y valor artístico como pretendía , adquiri~ un simulacro de la Virgen, talla valiosísima de Gabriel Astorga y ordenó a cierto artífice que la transformase en Pastora, tomando por mo– .delo la de Gijón, de santa Marina, logrando así una escultura de las más bellas que se conocen. 1. Libro de actas de la primitiva Hermandad, cabildo 19 de abril de 1885. - 2. Ib. ca– bildo 11 de abril de 1886. - 3. Ib.
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