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MoViMIENto DB LA DBVOCiÓN EN SEViLLA los auxilios de la gracia, que por tí el Señor dispensa, y la salud de este enfermo, que promete ser tú oveja'. .. Mas si, acas0,- la_del -cuerpo no le tiene conveniencia, tu poder, Pastora mía, puede hacer que le convenga; pero sobre todo, Mad·re, que no malogre la eterna. Ante:·iormente se había publicado un librito anon1mo: Novena a la Divina Pastora, según se reza en sus tiempos, Sevilla, 1855, que •tiene la particularidad de poner expresamente la devoción de las Tres Ave-Ma– lias, que siehipre habían rezado los devotos de la Divina Pastora como práctica unida a la advocación, según puede verse en el g-rabado de la pá– gina 329. Recoge además algunas letrillas populares, llenas de candor' y sentimier:to, como la titulada, Súplicas y alabanzas, cuyo es·tribillo es: Pidamos a Mai'ía - que como fiel Pastora - ·propicia a toda hor·a ...:_ nos libre de Luzbel. · La más interesante de todas es la Salve én verso, que cántaban los devotos ante la imagen ya en su altar ya en las procesiones, qúe copiamos a continuación para su constancia: · ¡Salvé, Divina Pastora, R2ina ·de las potestades, alegría de los cielos, . Hija escogida del Padre, Madre del eternó Hijo· y de sus creyentes Madre, dei'Santo Espíritu Esposa, sacra· Aurora, Dios te salve! A tí_. Pastora, llamamos desde este profundo valle: _atiende a: nuestros clamores y remedia nuestros males; dirige sobre nosotros una .mirada agradable; que tu rebaño se aumente y.tus ovejas se salven; y después de este destierro muéstranos con rostro afable a Jesús, fruto bendito de tus senos virginales, ¡Piadosísima Past~ra, dulcísima· y admirable, ruega, oh Virgen, por no·sotros, para que así nos alcances de tu Sántísimo Hijo . las promesas indudahle_s; para que después, unidos con los coros celestiales, cantemos tus alabanzas en las mansiones estables, a donde esperamos todos, con tu ayuda favorable, gozar de la luz eternél por siglos de eternid¡1des! Amén;, Jesús, con que aeabo·, Pastora excelsa, tu Salve: en los cielos y en la tierra . ángeles y honibres te alaben, En el año 1885, habiendo reaparecido el cólera. en muchas provincias de España causando millares de víctima, la primitiva Hermandad y el pue– blo sevillano acúdieron a la Divina Pastora rogándole que aplaéara~ra-fra d~ -Dio·s para qtie no penetrase el contag'io ·en Sevilla. Con estefin fe cele– braron una solemne novena de rogativa y después- lí:l' milagtos'a-imagen
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