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744 LA DIVINA PASTORA Y BL BTO. DIEGO J. DB C. des dedicadas al culto de Nuestra Señora en Sevilla concurrieron invita– das a solemnizar tan religioso acto, distinguiéndlse entre ellas las de los señores sacerdotes de san Pedro Advíncula, cuyos individuos vestidos de sobrepelliz y estola ocuparon el coro. «Se cantaron, con su Divina Majestad manifiesto, Jodas las horas ca– nónicas, desde las primeras vísperas hasta las completas del oficio propio de la Divina Pastora. _Después de la tercia, se entonó un solemne Te-Deum, oficiando la misa el ilustrísimo señor don Servando Arbolí, dignidad de capellán mayor de la de Nuestra Señora de los Reyes y san Fernando, asistido de dos señores beneficiados de la misma santa iglesia metropo– litana. «El orador (don José Alonso Morgado), presentó su discurso, funda– do en aquellas palabras del salmo 94, que dicen: Nos autem popjilus ejus, el oves pascuae ejus, esto es: que nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño; aplicándoselas a la Santísima Virgen, demostrando que esta Señord había ejercido su pastorado de un niodo especial sobre Sevilla , desde la predicación del evangelio hasta nuestros días• (1). El orador, muy emocionado, refiere cómo fué él quien, desde aquel mismo púlpito y en la fiesta principal de la Divina Pastora del 1875, invitó a la Hermandad a que pidiera a la Santa Sede el rezo y misa de la Madre del Buen Pastor para toda la archidiócesis, <cuyo cumplimiento se ha di– latado hasta hoy, tal vez para que, deseándolo más, comprendiésemos mejor lo que es, lo que vale y lo que significa esta gracia para nosotros. Debemos, pues, celebrar como sevillanos este fausto acontecimiento... , porque aquí ha ejercido la Santísima Virgen su pastorado especial desde la predicación del evangelio hasta nuestros días. Podemos aclamar, por tanto, a María como Pastora de la iglesia de Sevilla y decir con la mayor propiedad que nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño , (2). Después enumera las concesiones apostólicas de la solemnidad he– chas a otras diócesis y Ordenes religiosas y ansiando, en su gran fervor, difundir más y más el culto litúrgico de la Madre del Pastor Divino, «antes de concluir, volvió a exhortar de nuevo a la ilustre y fervorosa Hermandad , para que no terminase su celo con haber conseguido la gracia del rezo eclesiástico para esta ciudad de Sevilla y su arzobispado, sino que diri– giese una súplica a todos los ilustrísimos señores obispos españoles, rogándoles encarecidamente se dignen solicitar de la Santa Sede igual concesión para sus respectivas diócesis, por ser la devoción propia de España, deber esta nación tánto a la Santísima Virgen con esta advoca– ción, por las misiones que hicieron en casi todos los pueblos y ciudades los reverendos capuchinos bajo la protección de la Divina Pastora con grande fruto espiritual de las almas • (3). «Aquellos solemnísimos cultos terminaron por la tarde con una devo– tísima procesión de tan peregrina imagen, que fué conducida en triunfo por las calles adornadas de arcos de flores, vistosas colgaduras y profu– sión de luces, entre entusiastas aclamaciones y vítores de alegría » (4). La historia ha conservado el recuerdo de otros insignes sacerdotes, 1. RESEÑA HISTÓRICA DEL ORIGEN Y PROGRESOS DE LA DEVOCIÓN DE LA SANTISIMA VIRGEN MARÍA CON EL TRAJE Y TÍTULO DE PASTORA .. ., PP· 17 v s. - 2. lb., pp. 18. y s. - 3. lb.,?· 20 - 4. lb.. p. 22.

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