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I>. PABLO BENIGNO DE MÁLAGA 719 El padre general fué invitado a visitar el convento y lo hizo en el in– mediato setiembre. En su visita dió algunas disposiciones, nombró guar– dián al padre Serafín de los Arcos, maestro de novicios al padre Guiller– mo de Ligar y confirmó de comisario al padre Carrión • . ,. Este no pudo entrevistarse con el padre genera l , pórque a la sazón se hallaba enfermo en Loja, a donde había ido para abrir un nuevo convento, el de los padres mínimos, que le cedió el general Narváez con el fin de que preparase misioneros péjra Puerto Rico (1). ' Aquí en Loja recibió la v,isita del padre Segismundo de Mataró, após-· tolde la Divina Pastora, muy célebre en Guatemala, que le traía una misión de nuestro padre general (2). La restauración prosperaba rápidamente y prometía un florecimiento hala1tüeño. pero advino la revolución de setiembre, cuyos emisarios (el 6 de octubre). obligaron a los religiosos a dejar El Pardo en el término de seis horas, helando en flor la magnífica obra del obispo portorriqueño. Viendo que nada podía hacer en España por el estado caótico en que ha– bía caído, se volvió a su diócesis; pero. habiendo recibido a los pocos me– ses la convocatoria del Concilio Vaticano, salió presuroso para Roma el 22 de setiembre de 1869, donde permaneció hasta que fué aquel suspen– dido por el Santo Dad.re. Otra vez en Puerto Rico comenzó a girar Ja sc:nla visita por l::>s pueblos, durante la cual dió su vida como buen pastor por sus ovejas , porque al salir de Fajardo, despeñándose ~or una barranque– ra el coche dónde iba , despidió al anciano obispo con tan mala fortuna, que apareció su cuerpo plagado de sangre y heridas desde los pies a la cabe– za. En tan gravísimo estado no pensaba más que en morir s,,11tamente y pidió que lo pusieran en el desnudo suelo _,a imitacj9» del seráfico padre. Mientras tanto era promovido a la sede arzobispal <;le Santiago de Cuba. Poco después , allí mismo, en fajardo, el día 29 ;c1e noviembre de 1871 entregaba su alma a Dios este insigne capuchino, gloria de la provincia de Andalucía y de toda su Orden, honor de Málaga, prez del episcopado hispano-americano y de toda la Iglesia católica. 1. El P. Juan de Arenys de Mar obtuvo una R. O. para abrir un colegio en dicha pobla– ción con destino a preparar jóvenes para la misión de Mesopotamia, pero con prohibición de exponer al exterior signo alguno de convento n i vestir el hábito religioso. P. LlevanEras, BmGRAFÍA HISPANOCAPUCHINA, pp. 619 v s. - 2. P. Cambrils, CRONICÓN, p. 158.

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