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708 LA DIVINA PASTORA Y BL Bto. DIEGO J. DB C. ' CreemQs que en e_s_te particular n.o debe legislarse, sino que cada iglesia siga con la advocación, que las circunstancias aconsejen, ser más venté!jo– sa para el bien de las almas. Pero, si se tienen en cuenta algunos valores, reclama cierta preferencia la Visita de la Divina Pastora tanto por ser muy antigua y estar avalada con bula pontificia como por el significado del tí– tulo, pues dice la Sagrada Escritura que es deber de los pastores _vis·tar sus ovejas para asistirlas en sus necesidades. La Hermandad de Potríes acrecentó sus fervores con el privilegio al– canzado y poco después acudía nuevamente su párroco a la Santa Sede, suplicando que le concediera autorización para poder celebrar la misa de fa Divina Pastora en el día señalado allí para su fiesta, lo que le fué otor– gado al tenor ~el siguient decreto: «.La sagrada Congregación de ritos, usando de las facultades, que especialmente le ha conferido nuestr o Santísimo Padre el Papa.: Pío IX, accediendo benignamente a las preces del presbítero Martín, párroco del pueblo de Potríes, de la diócesis de Valencia, concedió que en dicha iglesia parroquial y en la segunda domínica de octubre en que se festeja la Santísima Virgen María, Madre del Pastor Divino, pueda cantarse la misa solemne en honor de la Deipara con el mencionado título, con tal que no ocurra fiesta doble de primera clase, no se omita la misa parroquial de oficio y se_guarden las rúbricas. Este decreto, antes de su ejecución, debe presentarse en la secretaría de la curia episcopal de Valencia. No obtante cualquier otra cosa en contrario. Día 26 de septiembre de 1861» (1). El ejemplo del celoso cura de Potríes es un estímulo para los párro– cos que, siendo pastores de sus feligreses, deben promover en la parro– quia los cultos a la Madre del Pastor Divino para atraer sus espirituales ovejas con advocación tan peregrina y misericordiosa. Por este tiempo sufría la Iglesia horrendas tribulaciones. El janse– nismo, enmascarado con la herejía liberal, atacaba los dogmas en su ci– miento: el blanco de sus tiros era la silla de Pedro y el inmortal Pío IX, que desde su exaltación al papado fué un mártir en perpetua calle de atr..ar– gura . Perseguido abierta o solapadamente por los gobiernos europeos, menos por el español; revolucionada Italia para usurparle sus dominios; asesinado su primer ministro; tiroteado el Vaticano hasta penetrar las balas en la cámara del Pontífice, y formado a sus espaldas un gobierno romano que dictaba leyes bajo su responsabilidad; sin libertad y prisio:1e– ro, tuvo que huir a Gaeta en bien de la cristiandad y Roma se declaró én República, despojando al Papa de sus dominios. Vuelto a Roma y viendo que la persecución arreciaba y que los po– deres de la tierra se habían coaligado para romper la unidad de la Iglesia , quiso aprovechar su decisión de canonizar a los mártires del Japón )Jélra l. Valentia.-Sacra Rituum Congregatio. utendo facultatibus sibi specialiter a Sanctssl· mo Domino Nostro Pio Papa IX tributis, benigne annuens precibus Sacerdotis Martín! Pa– rochi locl, vulgo Potries, in Dioecesi Valentina indulsit in Ecclesia lila Parochiali Dominica secunda octobris, occasione Festi B. Mariae Virginis Divini Pastoris Matris, cani valeat Mlssa solernnls in honorern Deiparae sub enunciato titulo, durnrnodo non occurrat duplex prlmae classis, non ornittatur MisSa Parochialis de officio occurente, Rubricae serventur. PraeEens C>e~retum in Cancell_arla Curiae Episcopalis Valenti~e exhibeatu~ ante quarn execu_tionl man– detur. Con_trariís non obstantibus quibuscurnque. Die 26 -septernbris 1861. lb. , pp. 72 y s.
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