BCCCAP00000000000000000000461
692; LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. nuestros sudores, y al modo -que los ángeles, entonan mel0diosos cánti– cos de alegría por la conversión de un pecador a verdadera penitencia, así nuestros corazones se inundan de santo júbilo al ver tantos pecadores y herejes convertidos a la fe católica y tantos centenares que llaman a las puertas del catolicismo, rogando ser admitidos en la verdadera iglesia de Jesucristo. Este copioso fruto, con el cual Dios remunera nuestras fatigas, aleja de nuestros hospicios toda tristeza, nos hace vivir siempre alegres y nos prepara para cosas más sublimes • . ¡Hermosas cartas y hermosos escritos, que hacen del padre José una figura heróica, legendaria, digna de los tiempos apostólicos! Pero su espíritu es de gigantes y aún quiere y se prepara ,para cosas más sublimes y éstas no son otras que el martirio tan ansia-do desde su juventud. La Divina Pastora se lo va a conceder , con todos los dolores y angus– tias del alma, pero sin efusión de sangre.. Una furiosa tempestad se le– vanta contra la misión y sus ministros; peligra todo, hasta sus propias vidas, y sólo podrán salvarse con un milagro conseguido por intercesión de la Divina Misionera. Un documento preciosísimo nos va a describir l l hecho con todos sus pormenores. Está impreso en Sevilla y en lengua castellana, seguramente fué traducido del italiano y dado a luz por los ca– puchinos andaluces exclaustrados, que seguían de cerca el movimiento misional del padre Burgos, autor del documento, que dice tex!ualmente: «CARTA DIRIGIDA AL EMINENTÍSIMO SEÑOR CARDENAL fRANSONI, PREFECTO DE LA SAGRADA . CONGREGACIÓN DE PROPAGANDA FIDE, DEL PREFECTO DE LAS MISIONES CAPUCHINAS DE LA MESOPOTAMIA. «Eminentísimo señor: Los sentimientos de gratitud que la naturaleza misma ha esculpido en el corazón de los mortales, los sagr ados deberes del hombre para con su Dios dador de todo bien, la exigencia y especta– ción del mundo cristiano 5obre los acontecimientos de las misiones pro– pagandistas de la fe en diversos ángulos . del globo no permiten dejar en silencio un hecho, que patentiza la mano protectora de la divina Providen– cia en favor de la nueva misión capuchina de Mesopotamia, que confirma los lisonjeros preludios observados en los primeros días de su apertura ~obre estas gentes desventuradas, que realza más y más los triunfos y gloria del catolicismo y que no puede menos de excitar el án imo de los ver– daderos profesores del evangelio a entonar cánticos de alabanza al Rey inmor.tal de los siglos por las estupendas maravillas que siempre ha obra– do, y aún todavía obra en beneficio y testimonio de su Religión sacrosanta. «Sí, el príncipe de las tinieblas que desde el momento en que los mi – sioneros apostólicos , cual intrépidos guerreros de Jesucristo, fijaron sus reales en la ciudad de Orfa, no ha cesado ct"e presentarles horribles com– bates, excitando para su exterminio la perfidia de los herejes, la barbarie y crueldad de los turcos, al ver que los verdaderos discípulos de Jesús quie– ren afianzar sus fundamentos en esta patria de Abrahán como centro de su mística campaña, convoca todas sus formidables legiones, redobla sus dia.bólicos esfuerzos y, valiéndose de vilezas, .de .ardides, del oro corrom– pedor y de cuanto puede ganar el corazón del hombre corruptible, les de– clara por todos cuatro flancos persecución, destierro y muer te. Uncr po·bla - - ción de cuarenta mil almas , avezada ~l v_er -pasear por sus calles r.,plazas
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz