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P. JOSÉ DE BURGOS 681 Beiru't, en aquellos días. estaba sufriendo el azote de una peste mortí– fera cuyos estragos eran espantosos. Los capuchinos, como madres, ser– vían carirativa y heroicamente a los apestados. El prefecto tenía ya ins– trucciones de la Propaganda fide para enviar a los misioneros españoles a la nueva misión de Mesopotamia y lo hizo, proveyéndolos de un fir– mano del e1i1bajador francés como viajeros para Orfa. · Así emprenden la tercera etapa des.u peregrinación hasta la ciudad de Alepo. Como iban desprovistos de todo, debían esperar aquí los subsidios de la Propaganda fide,'. mas pasaron dos meses sin recibir un céntimo, y el corazón d.,J padre José, ardiendo en ansias de entregarse al ministerio, se decidió, sin más providencia que la de Dios, a proseguir el viaje, acom– pañado del padre Angel. Pasaron el Éufrates y anduvieron, achicharrado_s por el so;'ocante calor, ciento cincuenta kilómetros en continuo peligro de perder la vida, hasta que por fin, el 28 de agosto llegaron a Orfa, capital de la misión. Eran los primeros capuchinos que pisaban aquella ciudad donde se adoraba sólo a los falsos dioses y no al verdadero de los católicos, y sin embargo, al principio , les cupo la suerte de que los hospedara un potenta– do jacobita con quien estuvieron 13 días. Mientras tanto arrendaron una pequeña casa, dedicándola parte a habitación, parte a capilla. Como el padreJosé 'llevaba siempre consigo el estandarte .de la Dívina Pastora, lo puso para presidir el altar de la capilla . El día 8 de setiembre de 1841 , fiesta de la Natividad de la Virg·en, se inaug·uraba la nueva misión con el titulo y bajo la protección de la Divina Pastora cie las almas. El viceprefecto llamó inmediatamente a los tres misionero5 que dejó en Alepo , y cuando estuvieron todos reunidos, les dirigió una ferviente pastoral en la que no se sabe qué admirar más, si su celo apostófico o su fe y confianza en la Divina Pastora. Ella hablará mejor que los encomios que se le tributen . «FR. ]OSÉ DB BURGOS, EXLECTOR DE FILOSOFÍA, MISIONERO APOSTÓLICO Y VICE-Pl?BFECTO DE LA MISIÓN DE MESOPOTAMIA , A MIS QUERIDOS COMPAÑE– ROS, RBVBimNDOS PADRES NICOLÁS DB BARCELONA, RAIMUNDO DE ÜLOT, AN– GEL DE VILLARRUBIA Y FRAY PEDRO DE PREMIÁ, MISIONBIWS APOSTÓLICOS: SALUD Y PAZ EN BL SEÑOI1. <Sic nos existime! homo, ut ministros Christi. et dispensa/ores mys- teriorum Dei. (1, Cor., 4). · ~Mis caros compañeros y apreciabilísimos conmilitones en la milicia espiritual del Rey inmortal de los sig-Jos, corona y plausible alegría de mi corazón: Guerreros sóis del gran Monarca que domina los imperios de la ..tierra y tiene su trono sobre los excelsos querubines del cielo; oid la voz d~ aquel que ostenta el honor de ser vuestra cabeza; seguid los pasos del ·conductor que, sin méritos, ha puesto el Arbitro soberano al frente de este pequeño escuadrón de capuchinos destinado a la conquista religiosa de Mesopotamia. Él, mediante la protección del Altísimo y de la So– benina Reina ele !os án8'eles Maríél Sélntfsirna, nuestra élmable. Pastora,

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