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668 LA DIVINA PASTORA Y BL BTO. 1:>IE<:J() J. DE C. Fué misionero apostólico, guardián en el convento de Cubas .y de To– ledo, custodio provincial, teólogo de cámara del infante don Sebastián,juez sinodal de laSacra Asamblea de san Juan, secretario general y de la procura de la Orden. Con este último cargo era el brazo derecho, del padre general fray Juan de Valencia, justamente cuando iba a expirar '.; el mandato de su gobierno y tenía que preocuparse de la celebración del próximo capítulo. Por otra parte las Ordenes religiosas habían sufrido en Madrid"'el golpe fatal de sus víctimas en julio de 1834 y el ambiente político antirreligioso presagiaba otra mayor hecatombe. Para tratar de ambos asuntos con la Santa Sede y con el vicario general de la Orden envió en mayo de 1&35 a Roma, como apoderado suyo, al padre Alcaraz (1) . Dos meses después era extinguida en España la Compañía de Jesús y suprimidos los con– ventos que no tuvieran doce profesos, cuya tercera parte tenía que ser de coro. En octubre se suprimían todas las Ordenes religiosas men:os la d~– dicadas a la enseñanza de niños pobres y al cuidado de los enfermos; y por decretos del 19 de febrero, 5 y 8 de marzo del 36, eran d_effüitiva– mente exclaustrados todos los religiosos con prohibición de llevar los hábitos, sus bienes fueron confiscados y puestos a la venta. Esta angustiosa situación de los regulares cogió · providendalmente al padre Alcaraz en Roma, el capitulo general no pudo celebrarse por el triste estado político de Europa, el Papa se vió precisado a nombrar, por el breve , In sublime Apostolkae Sedis, de 16 de marzo de 1838, a los SJ– periores generales de la Orden con excepción del de ]éjs provincias espa– ñolas, y para éstas, el 30 del mismo mes y año, dió un decreto nombran.; do comisario apostólico ad nutum Sanctae Sedis al padre Fermin de Alcaraz. Con esta nueva forma de gobierno sustituía el Papa, prudente- - mente, a la ordenada en la bula, Inter graviones, muerta casi con lé! _exclaustración. En su nuevo cargo fué el consuelo de los capuchinos que buscaban refugio en Italia y de los que permanecieron en España, a quienes con– servó unidos a la Orden con sabias disposiciones. Paralelament~ a estos cuidados desplegó su celo formando nuevas misiones, valiéndose de los exclaustrados. Sus cartas e informes de estos años -son un exponente que acreditan su solicitud en uno y otro respecto (2). En el 1840, a instancias de la Congregación de Propaganda fide en– vió misioneros españoles a Mesopotamia (3) , y ya se verá cuán ópimos frutos cosechó allí la devoción de la Divina Pastora. Nuestras numerosas misiones de la América española habían desaparecido con las convul– siones polfticas que siguieron a la independencia de la misma, y ahora se le ofrece al comisario apostólico la ocasión de restaura r las, precisa– mente por solicitud de los gobiernos americanos. Se adelantó a otros el de Venezuela, enviando en 1842 a Roma un de.Je– gado , el señor Alegría, para que concertase con el Papa el envío de misio– neros capuchinos. Su S'lntidad expresó su interés al comisario apc~- l. Cartas del P. Juan de V. al P. Alcaraz y al P. S. de Ferrara 23 de mayo de 1835, arch. gnrl. de los caps., Roma, HrsPANIA I. - 2. ANALECTA O. F. M. Cap., t. 55,·pp. 129-134). - 3. lb.
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