BCCCAP00000000000000000000461

P. MANUEL DE SANLÚCAR 657 8. º-En 1811, fuí a Puerto Rico, donde no se pueden referir los sermo– nes que en la ciudad, villas y lugares de esta isla prediqué. Con su actual obispo fuí en la visita pastoral, haciendo de provisor y misionero, hasta tanto que la Andalucía se vió evacuada de franceses. Entonces dije al se– ñor obispo que yo iríxi delante con la misión, porque quería venirme a Es– paña, y su ilustrísima iba muy poco a poco, según lo pedía el estado de la diócesis. Con su orden pastoral, dada por escrito para leerla en todas l~s parroquias, fui delante y, como iba autorizado, se hacía un fruto ad– mirable. En fin, por toda la América y Galicia muy cerca de mil sermones, en menos de cinco añós, cabales unos con otros de 4 horas, entrando en ellos la corona, coplas, sermón doctrinal etc., se han predicado. Confesando hasta no poder más el alma ni el cuerpo, y quedando mayor parte sin con– fesar, habiendo hecho los pobres mucha diligencia para ello. De estas ta– r.eas apostólicas han sacado .Jas almas su santificación y luz; los obispos, el descargo de sus conciencias etc.; el rey, tranquilizar y aficionar sus Es– tados, consolidar su trono, apartar el azote en parte y llenqr el erario con más de dos millones de reales, que de restitucione.s de comercio clandes– tino, de bulas de composición, lacticinios y carne, y de donaciones gra– tuitas para las urgencias del Estado se han dado. Ignoran los reyes y no tienen los señores obispos una cabal noticia de lo que es una misión · desinteresada y fervorosa. Confieso ser pocas los misiones que por sólo · la honra de Dios y la salud de las almas trabajen, pero creo también ser muchos que no trabajan, porque Nemo nos condudt. Dios se ha manifes– tado por su infinita piedad. También por el mar se ha hecho misión, predi– cando más de cincuenta sermones, y confesando y dando la comunión etc., muchas veces. 9. 0 -AI principio de 1814 vine a España y en 8anlúcar, mi tierra, pre– diqué unos veinte sermones, unos feriales, otros panegíricos y otros de misión. 10.º-En el mismo año vine a establecerme en Sevilla y ya llevo pre– dicados: en la catedral, del terremoto, uno; en San Felipe Neri, del perdón de los enemigos, uno; en San Gil, del Rosario, uno; en Ecija, misión, diez; en la Luisiana y Caña Rosal, diez y ocho; en Villalba, diez; en Rociana, ocho; en Olivares, cincuenta y nueve; en Sanlúcar (la Mayor) dos» (1). Hasta aquí llegan los apuntes; pero han debido extraviarse otras pla– nas, privándonos de conocer el resto de la autobiogré!fía , El padre Manuel era devotísimo de la Divina Pastora y su incansable apóstol; siempre llevó consigo su estandarte y lo paseó por muchos pue,_ blos del viejo y del nuevo mundo. Aun siendo obispo lo llevaba consigo y lo conservó hasta su muerte, legándolo en testamento a don José Veláz– quez Carbajal, cura de la parroquia de San Miguel en Compostela. Fué un gran misionero por vocación especial, por su espíritu y por las excelentes dotes que poseía para convertir a los más empedernidos pecadores. Tras una misión enlazaba otra sin tomarse el menor desca.nso. En todas ellas promovió el culto de la Divina Pastora no sólo con la presencia del estandarte, sino además predicaudo sobre sus excelenciéls , fundando Hermandades y cooperando de muchos modos para que .se l. Arch. prov. de los cap. de Andalucía.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz