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656 LA DIVINA PASTORA Y BL BTO. DIEGO J. DB C. 2. 0 -Ya había predicado en el convento de esta ciudad dos sermones de prneba, delante de la comunidad. 3. 0 -Cuando se levantó Granada contra los franceses, ayudé no poco para que se alistase gente, y esto porque me lo mandaban hacer. 4. 0 -Siendo un gTandísimo pecador, en Granada y sus lugares comar– canos , por presentarme en las procesiones con la modestia de un novic'o , y por yo no sé qué más , me tenían por santo, lo que no me daba poco que hacer; pero al fin sirvió esta opinión vana para que no hubiesen corrido ríos de sangre por aquella ciudad de muchos inculpables, que culpaba la perfidia y quería vengar o castigar la turbulencia. Todo lo cual, exponién– dome vehementísimamente, suplicándome la junta por tres veces y man– dándomelo una mi prelado con menos importunidad, impidió el Señor por este su más vil instrumento . 5.º-El año 1809 hice misión en Vigo y la abadía de San Fausto en Galicia, donde prediqué más de cuarenta sermones, e hice con todo el pue– blo nueve días de ejercicios , desempeñando un confesonario muy fatigoso y largo, pero con violento placer de mi alma. 6. 0 -En el mismo año pasé a Cuba, donde con notable fruto prediqué cincuenta y un sermones, e hice con todo el pueblo 17 días de larg·os ejerci – cios, desempeñando el confesonario, con mayor trabajo que en Vigo, por– que habían estado 9 11í recientemente 40.000 franceses, expelidos de la isla de Santo Domingo, los cuales habían corrompido la fe y costumbres en– tre aquellos dóciles naturales. Aquí un potentado fracmasón con algunos sus afectos me hicieron guerra cruel. manifestándome afición que yo co– nocía ser falsa. En mis sermones, según que supe después, hubo críticos comisionados, que con papel y lápiz pretendían cogerme falto in verbo; pero (no obstante ir mis sermones sólo en apuntes), burló Dios sus diligen– cias y los puso en consternación. Mucho más de muchas cosas pu– diera decir aquí; pero no lo juzgo oportuno. 7.º:-En 1810 volví a España, y después que hube entregado una muy grave comisión, que del gobernador y arzobispo traje al rey, y después de haber informado vocalmente sobre lo que no venía en pliegos, pasé a Méjico con el fin de avivar la fundación de dos conventos capuchinos que allí pedían, habiendo para eI _uno 600.000 duros y para el otro 300.000: Impidió esto la ínsurgencia que 'ca'usaba allí mucha turbación, por lo que hice misión en la catedral y ejerc:'icios · ~n san Agustín, con toda la ciudad que concurrió (que fué mucha) y, habiendo predicado' en Guadalupe. no pocos sermones en la colegiala ele., bajé a Veracruz, donde prediqué mu– chísimos sermones e hice diez días de ejercicios, como en Méjico, acaban– do siempre la misión con una solemne función por las felicidades de la Iglesia y del Estado y hacimiento de gracias por el fruto de la misión. Esta función tenía manifiesto el Santísimo todo el día y se llegó a gastar.quintal y medio de cera, que daban los fieles, y se hacía sensible el fruto de la misión, dando a los pobres , en tres parles, ochenta y cirico arrob_as de car– ne, ademAs de la ropa, bulas y otras cosas que en dinero y efectos por medio del cura y la justicia daban a los muy pobres, exhortados por mí con este fin. En otras parles daban menos a los pobres , pero siempre era muy mucho. En Cuba sobraron de la función mil duros, que por mi dispo– sición se aplicaron a una iglesia que , ya empezada con el título de.Santa Ana y por falta de medios , no se seguía , Etc., etc.
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