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654 LA DIVINA PAStORA Y EL BtO. IJIBGO J. IJB C. compasivo, como en especial lo acreditó implorando con el mayor empeño el perdón de los autores del movimiento revolucionario de Santiago en 1846, a pesar de haber recibido .de ellos no pequeños agravios; protector y verdadero padre de los necesitados, puede decirse que ha reunido en el grado más heróico todas las virtudes propias de un varón apostólico ... «El difunto arzobispo era de elevada estatura y bella fisonomía; su gallarda presencia contribuía sobremanera a dar a las funciones sagradas un extraordinario realce. Su expresión era sumamente delicada y afectuo– sa; todas sus exhortaciones llevaban una unción eficaz; apenas podía ha– blar a su clero o pueblo sin derramar lágrimas. Todas sus cualidades, pues, hacen agradable y venerado su recuerdo» (1). Lo~ gobernadores eclesiásticos en circular, sobre este respecto, nos dicen: ~Procuremos... imitar en lo posible sus heróicas virtudes, aquella afa– bilidad y dulzura de trato que encantaban a cuantos tenían la dicha de ha– blarle y que conmo,ía aun a los más díscolos y obstinados; aquella sin– gular modestia que tanto respeto imponía hasta a los más audaces y rela– jados; aquella profunda humildad que, a pesar de ser un dechado de todas las virtudes, le hacía creerse un siervo inútil y temblar continuan1ente , 9or su salvgción; aquella pobreza evangélica que sólo puede compararse con la de los apóstoles; en fin, aquella caridad ardiente, la cual sobresalió so– bre las ·demás virtudes que le adornaron como el alma de todas ellas. Cu– bierto sólo con un humilde sayal, repartió con mano pródiga cuanto tuvo entre las iglesias pobres en vida, y en muerte nada reservó.para sí sino el tesoro de sus virtudes;, (2). Don Vicente Lafuente escribió en el Bolefín del clero: «Nada se reser– vó par.a sí sino el tesoro de sus virtudes, por lo cual creemos, piadosa– mente, que colocado entre los coros angélicos está ahora pidiendo por sus amados diocesanos» (3). «Fray Rafael de Vélez... , dice Couselo Bauzas, no parecía obispo de los tiempos modernos, ha aparecido entre nosotros como uno de aquellos grandes obispos de los tiempos apostólicos ... Por eso el autor de la Vida... del Apóstol Santiago pudo con razón decir de él: Antes de bajar al sepul – cro se,,ha presentado a sus diocesanos digno sucesor de los Apóstoles . observ~;ndo su actividad y pobreza con todas las demás prenda.s que for– man un verdadero obispo de la, Iglesia de España ... Podrán decir.de otros, ·por ejemplo, del cardenal Cuesta, era un sabio; pero el calificativo de santo se le aplica y de lleno le corresponde a fray Rafael de Vélez» (4). . l. lráelo Couselo, o. c., pp. 176 y s. - 2. Ib., p. 176. - 3. tb., pp. 186 y s. - 4. lb., pp. 187. .
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