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LA DIVINA PASTORA y eL i3tó. DIEGO J. DE e. contestó el mayordomo. -Pues no compres más frutas, con doce cuar– tos compran pan doce pobres.- El Pensamiento Español dijo a este respecto: <La caridad y amor a la pobreza eran tan grandes en fray Rafael de Vélez, que rezaba diaria– mente un Credo al Espíritu Santo para obtener la gracia de que, a su muerte, no se hailase en su casa dinero alguno • (1). Y así fué, porque los albaceas tuvieron que pedir un préstamo para pagar los funerales. Puede afirmarse que no hubo iglesia, ni institucion.es benéficas , ni fa– milias apremiadas que no recibieran de la generosa.mano del padre Vélez el socorro de su necesidad. El santo prelado, como Jesucristo , sentía predilección por los niños y cuidaba formarlos en el temor de Dios. Para este fin ordenó a los curas que establecieran catequesis en sus parroquias, y él mismo, en sus paseos, reunía a los chavales del campo y personalmente les enseñaba el cate– cismo, obsequiándolos con mil golosinas para su estímulo. No paraba aquí su amor a los niños , sino que, a pesar de estar sus rentas ya □uy mermadas, «cogió bajo su protección y patronato voluntario el Hosp icio de esta ciudad, hasta el punto de que casi era él únicamente quien lo sos– tenía • (2). E l municipio santiagués, agradecido a la magnanimidad de su prelado y a raíz de su muerte, le dedicó una lápida que reza: A LA MEMORIA - DEL EXCMO. SR. D. FRAY RAFAEL DE VÉLEZ - ARZOBISPO DE -SANTIAGO - Y PROTECTOR DE ESTA CASA-HOSPICIO. - EL ILTRE. AYUl',TA – MIENTO. 1851. En la función religiosa de la conmemoración el orador dijo: «El pueblo compostelano evoca un glorioso recuerdo en este día. Más ha de cinco lustros que mirándole con propicios ojos el Señor, se había dignado enviarle un hombre de índole apacible y venerable aspecto, un sacerdote de costumbres puras , un ejemplarísimo pontífice, un fraile, se– ñores, para que fuese por la caridad nada menos que... el padre de este mismo pueblo » Esa paternidad no es sólo por la caridad, por la limosna, sino por haber defendido ,da pureza de la moral y de la fe con brillantez y elocuencia por medio de su pluma ... Hablarán las muchedumbres de sus favorecidos; todas 1.as clases menesterosas que participaron de sus dores; los templos , los hospitales, las cárceles que ha socorrido ... · Según frase de la Escritura, clamarán las piedras, las de las paredes de los santua:-ios y colegios; las de los hospicios y casas de corrección, que él ha vivificado con el soplo de su caridad ... Casas que , aún en los últimos años de su existencia, sin más recursos que una pensión mezquina para su angé.ica liberalidad, sostuvo a costa de duras y propias privaciones hasta no dejar para el prendido de su mortaja » (3) . Su humildad y sencillez eran peregrinas como una estampa del pobre– cilio de Asís. A su regreso de Mahón a Santiago anunció su tránsito por la . ciudad de Burgos para cierto día por la tarde. El boato con que se debía recibir al arzobispo de Compostela era como el de un capitán gene- l. Tráelo Couselo, o. c., p. 175. - 2. lb., p. 171. - 3. lb. , pp. 173 y s. - •Discurso que, en la solemne acción de gracias celebrado en 27 de julio de 1851, por el Ilmo. Ayuntamiento de.Santiago ·en memoria de su dignísimo Prelado, el Excmo. Sr. D. Fr. Rafael de Vélez, ' · pronunció el Pre sb ítero D, Franc isco Corc icer.

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