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648 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. J. DE C. han llegado al Dios, que clemente ofreció a tal pena un consuelo. Y una reina que, nieta de un santo , es un ángel de paz e inocencia , acogió con sentida clemencia de tus hijos queridos el llanto . · De lus hijos, que al cielo dirige,1 , de Jacobo en el templo sagTado, mil plegarias por ver que , aliviado, tus desgracias ya más no te afligen. Oye, oye, oh ilustre prelado, el clamor de tu iglesia ·querida, que, al verle en su seno , ya olvida la orfandad que angustiosa ha llorado (1). ¿Qué hará el padre Vélez para testimoniar su agradecimiento a Dios y a los compostelanos por su retorno a la diócesis? La ocasión se le ofrece propicia, lega a la posteridad un monumento de su amor a la Divi– na Pastora con la restauración de la iglesia titulada la Pasloriza. Couselo la describe así: «Un pequeño recuerdo de las postrimerías del neo-clásico 1,os ha de– jado Vélez en la capilla de la Pastoriza, y un recuerdo tambié11 de la Orden capuchina, a la. que el prelado había pertenecido, porque la Pastora y la Orden capuchina son cosas inseparables. Afanados andaban los pia– dosos habitantes de aquellos barrios por tener una capilla suficientemente capaz para sus necesidades espirituales y para que fuera depositaria de una Cofradía que en aquel barrio había. Los recursos económicos no eran suficientes para la empresa; pero supieron llamar a la puerta de un honúre generosísimo, amante de todo lo que a la gloria de Dios contribuyera, pues esiaban persuadidos que si de dinero careciese, lo buscaría. En efecto, allí han encontrado lo que deseaban, y a eso debido, la obra se ha :le– vado a cabo, quedando como un recuerdo de la memoria del donante , que para como tal se conservase, nosotros, si fu.eramos párroco de san Miguel, en el frontispicio le pondríamos esta inscripción: A la memoria del donan/e, excelentísimo señor fray Rafael de Vélez, los habitan/es de . es/os banios en agradecimiento... La traza de la capilla se debe a don Juan López Friere, que llevó por los planos 3.400 reales. La obra de Vélez es l·a fachada y cornisa y además el comienzo de la linterna, que no IIGgó a terminarse» (2). Debido a esta capilla la devoción a la Divina Pastora quedó arrafgada en toda la archidiócesis, principalmente en la cap:tal, donde restan aun interesantes cuadros y medallas de gran valor (3). Herido más por los sufrimientos que por los años, no podía ya el so– lícito pastor entregarse de lleno a las visitas pastorales, pero no decaía en su celo y gobernaba con sabias órdenes y escritos luminosos para res– tañar las heridas causadas a· sus ovejas por la guerra civil y su prolon– gada orfandad. l. Couselo, o. c, pp. 335 y s. - 2. Ib., p. 169. - 3. En este año, 1944, se ha ad– quirído en Santiago para el Museo de la Divina Pastora una medalla antigua grande con su efigie y la de san Pedro de Alcántara. Se busca otra de tamaño colosa l, unos 8 ctms. de diá– metro, que se vendía en una tienda de antiguedades.

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