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642 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. padre.Vélez, desde el púlpito y en Exhortación pastoral (1), denuncia a sus diocesanos los errores e injurias vertidos en casi todos los números de El Liberal. El director del periódico era el señor lsnandy, secretario del gobierno político de Ceuta, y el gobernador, don Fernando Butrón, ambos consti– tucionalistas, formando causa común. El gobernador reclama al obispo c@ntra su pastoral; el prelado se sostiene como un santo padre y no tolera que un seglar dicte leyes para el gobierno de su iglesia. Desde entonces se ve que no ceja el señor Butrón en crear conflictos y más conflictos entre la autoridad civil y la eclesiásti– ca; como los fariseos a Jesucristo, intentaban capere eum in sermone. Mas la prudencia del obispo los confundía venciéndolos con sus propias armas. En realidad lo que se pretendía era arrojarlo de la diócrsis . pero no hallándole causa, acuden a la calumnia. Ocurrió el 1 de noviembre que, habiéndose presentado el general ante las tropas, dió la voz de parada ... La tropa no obedeció, alegando -por motivo que la miseria en que se encontraba no le permitía hacer servicio (2). El escándalo y su causa fueron públicos y así lo pregonaban la pren – sa y el pueblo durante cinco semanas. Pero después todo cambia repentinamente; el gobernad.ar recibe cua – tro representaciones c;ie las tropas y tres de otros cuerpos, todas con fecha 6 de diciembre, con el mismo contenido e intención. En ellas se lamentan de la alteración del orden y se señala al obispo y a tres canónigos como sospechosos , y terminan pidiendo su inmediata salida de Ceuta por su proceder inconstitucional permanente, que daba margen a la agitación que se notaba en oficiales y tropa (3). Dos días después ya estaba el pas– tor en el destierro, separado de su grey. Perseguido en la península, pasaba de un pueblo a otro ocultándose en los más humildes conventos (4). En el nuestro de Casares recibió el prelado muchos números de El Liberal Africano, que continuaba su campa– ña sembrando la irreligión en Ceuta. El celo por sus ovejas le movió a de– nunciar los venenosos pastos contenidos en el periódico y escribió su Instrucción pastoral que el... obispo de Ceuta dirige a sus diocesanos para precaverlos de los errores esparcidos en varios números del Libe– ral Africano (5). Recoge sólo cuatro cuestiones: 1. ª Concordancias, que establece el periódico, entre Rousseau y santo Tomás de Aquino. 2. ª El fanatismo y a quien competa reprimirlo. 3.ª El proselitismo o si_ se puede predicar contra1a Religión del país. 4.ª La subordinación de la Iglesia al gobier– no civil en el ejercicio de sus funciones. La Pastoral es un documento trascendental y delicadísimo: ¡;or una parte, confutación profunda y contundente de las perniciosas máximas de El Liberal; por otra, defensa firme y enérgica de los intereses de Dios, de su Iglesia y de las almas. Las cadenas del destierro no ataron ni la pluma ni l . 15 de febrero de 1821. - 2. Eco DE CrnTA, 8 de noviembre, c. por el P. Vélez. - 3. P. Vélez, PRUEBAS CONTRA LA CONDU CTA lJEL.•. OHISPO DE CÉUTA, p. 76. - 4. Huyó de nuestro convento de Ubrique, porque se temía una CA'Ú STROFE por la persecución que le se– guía el juez de Grazalema. CRÓN ICAS de dicho conv., f. 97. - 5. Algeciras,_1822.
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